Coxquihui, lugar donde la violencia ha matado a los amigos de infancia

Francisco De Luna

Coxquihui, Ver.- Llegar a Coxquihui es como desempolvar aquellos recuerdos y esos ayeres que alguna vez le regalaron tranquilidad a la infancia.

Coxquihui no es del todo un pueblo sangriento. Pero sí un pequeño lugar que durante la última década ha vivido episodios de inseguridad y violencia.

Esta cabecera municipal se ubica en la región del Totonacapan, al norte del estado de Veracruz.

Quizá no sea necesario dar mucha descripción de su ubicación porque sólo basta teclear su nombre inconfundible en internet y de inmediato aparece una larga lista de ventanas de esta localidad que dan cuenta de los acontecimientos ocurridos durante los últimos años.

Es lunes 14 de mayo 2018, casi mediodía, el sol provoca un calorón que rebasa los 35 grados y casi nada puede saciar la sed.

Pero basta con avanzar por sus calles empedradas, para que enseguida vengan a la mente esas escenas de juegos, de niños -muchos de ellos descalzos y con la ropa remendada- pero que era los amigos para siempre, los amigos entrañables.

Visitar muy de vez en cuando el pueblo, es recordar lo que las noticias han contado, pero esta vez, los vecinos lo hacen con más detalles, también narran sobre los ausentes, los ejecutados y el éxodo de algunas familias.

Esto último no sólo por el desempleo, fenómeno al que se le sumó la inseguridad y a raíz de ello, algunos decidieron abandonar esta tierra pintoresca que en su centro tiene una iglesia colonial edificada de piedra.

Ya lo escuchaba de otro habitante, que llegar a Coxquihui es sorprenderte -porque tu amigo ya no vive en el pueblo o en el peor de los casos, que fue asesinado o está desaparecido pero sus familiares ya no lo buscan.

“A tu amigo lo mataron hace muchos años”, y pues no queda más que fruncir el ceño y seguir escuchando el resto de la historia, desenlace fatal al cual uno tiene que anticiparse porque muchos de los casos en Coxquihui han sido violentos.

Quizá era el calorón y por eso la gente permanecía en el interior de sus casas, pero las calles del pueblo lucían casi desiertas, sus largos accesos están solitarios y es entonces cuando surge la pregunta: ¿Últimamente así es Coxquihui?

Y enseguida la respuesta es sí. Pero la necesidad es seguir contando que a otro conocido lo mataron dentro de una cantina, o que al compañero de la primaria con el que jugábamos a las canicas, las escondidas y al trompo, ahora está desaparecido.

Una señora de estatura baja, narra lo ocurrido a sus hijos, uno de ellos asesinado en otro estado, pero no sabe el paradero de su hijo mayor. Cuenta que ella como mamá enfermó, estuvo hospitalizada y a punto de la muerte.

“Mi boca enchuecó, mastico con dificultad, batallo para comer. Pues lo que le ocurrió a mis hijos me deprimió”, explica parada en la esquina de la calle Mariano Escobedo, mientras sostiene su único billete de 20 pesos que utilizará para la compra del mandado.

Otro lugareño recuerda el múltiple homicidio en la comandancia, donde cinco policías fueron asesinados. Tampoco pasa inadvertido el crimen de un joven sobre las tumbas del cementerio municipal.

Un feminicidio en la comunidad La Higuera, es otro de los episodios que tampoco olvidan. Por situaciones como estas cuentan que el pueblo llegó a tener miedo, aunque indican que no pueden permanecer con esos temores.

Las historias se repiten, aunque algunas de tan tristes ya nadie las quiere contar. Y quizá así es mejor.

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