Desde el Café

Cómo matar un río como el Sedeño
Redacción Hora Cero

Cuando era niño, porque alguna vez lo fui, leí en un libro sobre Xalapa un bello pasaje sobre el río Sedeño, “…un río de aguas cristalinas y rodeado de vegetación, donde las familias pasan los fines de semana en alegre verbena y en contacto con la naturaleza” decía una parte del texto.

El pasaje que leí hablaba del río de hace 200 años, pero eso no me importó; mi imaginación infantil me llevó a nadar en él después de aventarme un clavado desde un árbol cercano.

De niño nunca tuve la oportunidad de conocer esa maravilla. Pero una de las primeras cosas que hice cuando me vine a vivir a esta ciudad fue conocerlo y… ¡Cristo de los desamparados! El río que imaginé, ese que leí en aquel libro ya no existía; se evaporó en medio de un charco de aguas negras, pestilentes y nauseabundas.

Una nota de la reportera Cynthia Sánchez, dice que las aguas del Sedeño que antes abastecían a Xalapa, Banderilla, Emiliano Zapata y Tlalnelhuayocan, hoy no sólo son nocivas para consumo humano, sino que incluso nadar en ellas es un riesgo grave para la salud.

Lástima, porque no todo el río está así. Tuve la oportunidad de recorrerlo desde el inicio de su cauce en la región de Acajete donde nace puro y cristalino. Pero conforme avanza hacia Banderilla y Xalapa, va transformando su fisonomía hasta convertirse en un basurero de escasa corriente y espuma blanca que se contamina todos los días con las descargas residuales de miles personas y la basura que ahí se tira.

El río continúa su cauce hacia el municipio de Actopan donde se une al río de mismo nombre (que también está en la desgracia por la contaminación) y termina su recorrido al fundirse con el Golfo de México a la altura de Chachalacas.

El Consejo de Coordinación Intermunicipal para el Rescate y Sustentabilidad de la Cuenca del Río Sedeño, creado hace 13 años y conformado por cinco municipios entre los que se encuentra Xalapa, no ha servido absolutamente para nada. Y es que no es posible que después de ese tiempo el río luzca más contaminado.

La reportera entrevistó al regidor de ayuntamiento xalapeño, Eric Juárez Balladares, que lamentó que uno de los afluentes que cruza la ciudad padezca una situación tan desastrosa. Pero en ninguna parte de la entrevista habló sobre la manera de solucionar el problema y mucho menos sobre qué está haciendo al respecto el cabildo al que pertenece.

Con todo lo contaminado que está el Sedeño tiene remedio; el problema es que falta voluntad y sobra corrupción.

En el 2014 me tocó ver en Tuxpan la rehabilitación de la Laguna El Ensueño enclavada en la comunidad del Higueral y sobre la que se podía caminar debido a la cantidad de algas y basura que la cubrían. Unos cuantos cientos de miles de pesos y buena voluntad devolvieron a los habitantes de esa comunidad un cuerpo de agua que hoy cuidan y presumen porque se ha convertido en atractivo turístico.

Con el Sedeño se podría hacer lo mismo pero insisto, falta voluntad y sobra corrupción. El dinero destinado para su rehabilitación y limpieza se ha ocupado en otros menesteres.

Debido a la contaminación, el Sedeño se ha convertido en un río de muerte para la fauna marina y los seres humanos. Pero como cruel paradoja, es un río al que están matando la grosera desidia y la corrupción de quienes deberían salvarlo.

bernardogup@hotmail.com

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