En Veracruz y Puebla, 3 mil 728 pozos por fracking; riesgo ambiental y de salud

Redacción

De cada tres pozos petroleros que funcionan en nuestro país por fracturación hidráulica, dos se encuentran en territorio veracruzano.

De acuerdo con especialistas en el tema energético, esa técnica implica el riesgo de repercusiones sociales, ambientales y en la salud, indica un trabajo de investigación difundido por sinembargo.mx.

En nuestro país, indica el citado reporte, que se basa en una solicitud de transparencia a la empresa Pemex Exploración y Producción, se han perforado 3 mil 780 pozos por fracturación hidráulica; de ellos, 2 mil 288 se ubican en territorio veracruzano.

Si bien toda la Huasteca de Veracruz tiene presencia de pozos con fracking, los municipios de la entidad en que más se asientan pozos con fractura hidráulica son Papantla, con 869; Coatzintla, con 655; Temapache, 406; Tihuatlán, 151; Chincontepec, 64; Castillo de Teayo, 41; Álamo, 33; Tepetzintla, 23; Agua Dulce, 18; Ixhuatlán de Madero, 3; y Gutiérrez Zamora y Poza Rica, con uno cada uno.

En cuanto a la presencia y operación de pozos con fractura hidráulica, a Veracruz le sigue Puebla, con mil 440; de esa cantidad, Venustiano Carranza concentra 988 pozos, lo que convierte a dicho lugar en el que tiene más pozos por fracking en el país.

Entre esos dos estados hay 3 mil 728 de los 3 mil 780 pozos por fractura hidráulica; el resto, 52 pozos, se ubican en Nuevo León, Coahuila, Tabasco y Tamaulipas.

 

Riesgos ambientales, geológicos y a la salud

De acuerdo con información difundida por la Alianza Mexicana contra el Fracking, esta técnica “parte de la perforación de un pozo vertical hasta alcanzar la formación que contiene gas o petróleo. Seguidamente, se realizan una serie de perforaciones horizontales en la lutita, que pueden extenderse por varios kilómetros en diversas direcciones. A través de estos pozos horizontales se fractura la roca con la inyección de una mezcla de agua, arena y sustancias químicas a elevada presión que fuerza el flujo y salida de los hidrocarburos de los poros. Pero este flujo disminuye muy pronto, por lo cual es necesario perforar nuevos pozos para mantener la producción de los yacimientos”.

Fundamentalmente, los opositores a dicha técnica de perforación petrolera hablan de las siguientes afectaciones:

1.- Disminución de disponibilidad de agua, en virtud de que para un solo pozo se requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua.

2.- Contaminación de las fuentes de agua, dado que para esta técnica se requieren químicos; de hecho, se han identificado 750 tipos de productos químicos en los fluidos de fracturación, como metanol, benceno, tolueno, etilbenceno y xileno, entre otros.

3.- Impactos sobre la salud, porque al menos una cuarta parte de las sustancias utilizadas en las mezclas para perforación pueden causar cáncer y mutaciones; 37 por ciento de estos químicos causan daño al sistema endócrino; 40 por ciento provoca alergias; y 50 por ciento, daños al sistema nervioso.

4.- Emisión de gases y contribución al calentamiento global, dado que se usa gas metano, dióxido de azufre, óxido de nitrógeno y compuestos orgánicos volátiles.

5.- Sismos antropogénicos, debido a que la industria no puede tratar los grandes volúmenes de aguas residuales generadas por el fracking, es común el uso de pozos de inyección (pozos letrina) para deshacerse del agua contaminada; esas aguas pueden desestabilizar fallas geológicas y provocar sismos.

Por si fuera poco, dicha organización no gubernamental alerta que la explotación de hidrocarburos por fracking es incompatible con actividades como la ganadería, la agricultura y el turismo.

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