Museo de Historia Natural de Xalapa, un recorrido por el pasado; sólo abre 10 días al año

Francisco De Luna/Exclusiva

Xalapa, Ver.-En el Colegio Preparatorio de Xalapa la historia se detiene. Las vitrinas –como centinelas- protegen los fragmentos del pasado. Aquí, la vista salta de un lado a otro. Los esqueletos de animales disecados o petrificados son capaces de capturar el asombro. Sólo basta dar cuatro pasos para entrar a un espacio donde la imaginación se remonta a varios siglos.

Se trata del Museo de Historia Natural, ubicado en la parte alta del Colegio Preparatorio de Xalapa. Este recinto abre sólo diez días una vez al año, cada edición de la Feria Nacional del Libro Infantil y Juvenil- que organiza el Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC).

El museo de fundó en el siglo XIX por un programa educativo de corte positivista. Su finalidad fue impulsar la Ciencia y por esa razón se abrió, cuenta el guía Eduardo Faugier Contreras.

Aquí hay fósiles, animales disecados, instrumentos de investigación, el esqueleto de una ballena con casi 16 metros de largo y hasta fetos humanos forman parte de la gran colección de este instituto.

 

El feto

En el Museo, lo que más llama la atención son los fetos humanos. Hay uno en especial al cual denominan “mongolide” –iba a nacer con síndrome de Down–. No se le desarrolló el cerebro.

Está dentro de un frasco, su color es amarillento y pareciera que tiene la mirada triste y con la lengua que asoma un poco entre los labios.

No tiene cuello, está encorvado y sentado con las piernas dobladas y las manos casi tocan el pie izquierdo. Es de los más extraños que tienen en el museo, cuenta el guía mientras recorre la sala.

“El feto raro de brazos adultos junto a un cerebro gris y carnoso observa vivo y extraño nuestro recorrido. Los raros ahí, somos nosotros”, refiere Licha, una bloguera de arte y cultura.

 

El esqueleto monstruoso

Antes de ser museo era un salón para la impartición de materias de Biología, Física y Química.

En el centro de este espacio hay un esqueleto de ballena. Llegó a Veracruz el 24 de diciembre de 1900. Los pobladores creyeron que se trataba de un monstruo encallado en costas de la entidad.

Al día siguiente fue descrito a través de un telegrama al Gobernador, Teodoro A. Dehesa con los siguientes términos:

“A la playa norte como a cien metros del malecón ha salido un pez que mide de largo 12 metros, nueve de cuerpo y tres de cola por uno de espesor. Configuración de la boca es como de tiburón, pero hay quien opina que es de ballena. En estos momentos aún está viva”.

La ballena fue descarnada y trasladada en 1901 a la ciudad de Xalapa. Su envío fue por tren. Su medida es de 15 metros y medio con peso de 25 toneladas. Es un animal chico en su especie, puesto que suelen ser más grandes y abundan en aguas cálidas.

 

Cuando el reptil empezó a emplumar

El museo se divide a través de vitrinas y lo primero que se explica es acerca del animal marino porque la curiosidad por saber de los huesos gigantes se mantiene desde la entrada y hasta el final del recorrido.

Se explica el estante de fósiles, después minerales, especies marinas, anfibios, mamíferos, aves, insectos, instrumentos que se utilizaban para el estudio de ciencias, reptiles, fetos de humanos y animales.

Hay crustáceos y nidarios (grupos de animales marinos), refiere el guía quien da detalles de casi cada una de las áreas.

Las piezas llegaron para ser estudiadas, pero al paso del tiempo decidieron convertir en museo y a raíz de ello, instituciones científicas han realizado donaciones, lo mismo que particulares y hasta escuelas han participado para formar esta gran colección.

Se ubica en la calle Benito Juárez de la colonia centro de la ciudad de Xalapa.

Este recinto es de los más importantes en todo el territorio del estado de Veracruz, “porque las colecciones que tiene no son comunes”. Pues aquí se puede observar a una ardilla o ave –que parecieran terroríficos- porque la mitad del cuerpo se les nota el esqueleto, mientras que la otra parte están íntegros.

También hay fósiles marinos y hasta un ave cuando los reptiles apenas comenzaban a emplumar –se puede ver el plumaje impactado sobre la piedra- pero lo trascendental es que todas estas muestras se han descubierto en territorio veracruzano.

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