El riesgo de ser mujer y activista en Veracruz

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.- Hace 22 años, Araceli González Saavedra decidió defender los derechos reproductivos de la mujer. Desde entonces, nada ha sido fácil.

En Veracruz ser mujer representa riesgos, pero estos incrementan cuando se es activista, cuenta la mujer de 46 años de edad originaria del municipio de Coscomatepec.

Su trabajo en materias como el derecho a decidir y abortos seguros ha implicado luchas para que organizaciones y gobierno lo comprendan.

Ha promovido el acceso a un aborto seguro, se han canalizado a mujeres con la necesidad de interrumpir el periodo de gestación y hasta el acompañamiento jurídico de las mujeres.

“Ese ha sido el reto y hemos notado cambios en los diferentes sectores de la sociedad por la insistencia de nuestro trabajo”, refiere en la entrevista en el centro de la ciudad de Xalapa.

Cada vez hay sectores de la sociedad que reconocen que es una problemática que tiene diferentes implicaciones para mujeres en los distintos niveles sociales.

 

El aborto y la cárcel

El caso que más ha marcado en la vida tanto personal como de activista es el de una mujer de la región central de Veracruz que fue encarcelada por que supuestamente abortó en el segundo trimestre.

Fue encarcelada porque tuvo un aborto espontáneo. Le dictaron 35 años de prisión, le redujeron a 24 de los cuales ya lleva ocho años dentro de la cárcel, dice con indignación e impotencia.

Se trata de una mujer indígena que desde esas fechas tuvo que enfrentar la burocracia, a las prácticas de corrupción “eso es lo que la tiene en la cárcel”, caso que ha tomado el colectivo de Equifonía para darle seguimiento a esas investigaciones.

Para esta mujer esas condiciones adversas las retoma como una oportunidad para crecer de manera humana en un ambiente de hostilidad en el cual fue juzgada por la emergencia obstétrica.

 

Los jueces que odian

“Creo que hay jueces que odian a las mujeres, hay jueces que odian más a las mujeres que viven en condiciones de pobreza, a las mujeres campesinas” dice.

Para Araceli se trata de jueces que son enemigos de las mujeres y que por lo tanto no deberían estar esos cargos “donde nos toca documentar” con la finalidad de vigilar a este tipo de funcionarios “para que no sigan afectando la vida de las mujeres”.

Por casos como este, González Saavedra decidió luchar para defender a las mujeres y desde el año 2008 es Coordinadora de la organización civil, Equifonía.

Su activismo comenzó en una agrupación de nombre Xochiquetzal, aunque su labor es desde la universidad donde estudió Psicología. Y desde esa fecha ahora ya transcurrieron 22 años.

Inició con la defensa de los derechos sexuales y reproductivos en la entidad veracruzana, aunque también ha participado en acciones para diferentes estados del país.

La insistencia ha rendido frutos porque más sectores de la sociedad han reconocido a la problemática que tiene muchas dificultades sobre todo legales.

 

Equifonía

A través de esta organización en 2009 promueven una reforma constitucional con el entonces gobernador Fidel Herrera Beltrán para manifestarse en contra de la criminalización de las mujeres.

A partir de ello se fortalecen los trabajos y hasta la fecha han exigido protección para este sector social.

Cuenta que más que logros son acciones como la vigilancia sobre los accesos a los servicios de salud, monitoreo a la norma 046 para verificar qué atenciones otorgan a las mujeres víctimas de violencia sexual.

Han trabajado en la vigilancia de los protocolos de diligencias ministeriales básicas para la atención de delitos que están asociados a la condición de género como el feminicidio.

“También hemos trabajado casos haciendo la defensa jurídica en situaciones que se consideran emblemáticos porque ahí se sintetizan muchas formas de discriminación que impiden o limitan a las mujeres a la justicia”.

Y lo más reciente las solicitudes de Alerta de Género en el que como colectivos hicieron un frente común para lograr que en Veracruz se hiciera este pronunciamiento ante la tendencia de feminicidios.

“En sí no los consideramos logros porque implican la exigencia de que las instituciones actúen. Los logros se miden en tanto permitan que una mujer en su vida cotidiana pueda mejorar sus condiciones sociales”.

Pero todas estas defensas le han llevado a sufrir amenazas. Tan sólo en el sexenio del gobernador Javier Duarte de Ochoa su vida corría peligro por todas las acciones que emprendió para exigir protección a las mujeres.

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