Los rincones de un Pueblo Mágico: Coatepec

Por Yamiri Rodríguez Madrid

Este sábado, casi un centenar de personas se reunieron en el parque de Coatepec para, en punto de las 9 de la mañana, iniciar un recorrido de casi 8 kilómetros por el Cerro de las Culebras y la cascada Bola de Oro; dos sitios emblemáticos de este Pueblo Mágico que, con su aroma a café, atrae cada fin de semana a un importante número de turistas.

El contingente formado por un guía certificado, 81 personas y 2 perros, subió por las lamosas escaleras de piedra, que dejaron sin aire a más de 10, a escasos 10 minutos de haber arrancado la caminata.  El primer descanso se hizo para observar una de las muchas cuevas que hay en el cerro, hogar de una flora y fauna peculiar.

La vista, desde el Mirador, es majestuosa pues, en una mañana clara, se puede incluso observar desde ese punto, parte de Xalapa, así como todas las montañas coronadas de blancas nubes que hacen parecer a uno incluso más pequeño.

Entre el grupo iba el presidente municipal, Ricardo Palacios, su esposa y su nieto, quien afirmó que este tipo de recorridos se hace con el fin no solo de atraer visitantes, sino de recuperar espacios públicos, pues algunos vándalos ya hacían de las suyas tanto en el Cerro de las Culebras, como en las cascadas.

Después de respirar aire puro y contemplar a Coatepec desde las alturas, se atravesó el cerro, que por sus veredas van marcando las estaciones que Cristo caminó en el viacrucis, aunque aquí terminó en la colonia Anáhuac, quenada tiene que ver con Jerusalén.

Tras atravesar el fraccionamiento La Gachupina y esperar en la esquina de la residencia del ex alcalde Sergio Ramírez Cabañas que es casi una manzana, los aventurados pasaron por varios fraccionamientos campestres, casi deshabitados pero que son un boom en Coatepec.

Unas señoras que sacaban unas semillas blancas de una extraña piña verde, así como una anciana que lava en el río, con curiosidad vieron pasar a semejante grupo que se resbalaba entre piedras y se agarraba de donde podía.

Por un camino poco transitado, donde hay un viejo beneficio, hoy propiedad de la Federación, aguarda un enorme cafetal con los granos verdes aún.   Al caminar por ahí me encontré una falsa coralillo muerta, de las muchas que anidan ahí.

Tanto caminar valió la pena para ver al final la cascada Bola de Oro; un lugar poco visitado, con agua cristalina, limpio, único, tranquilo.   Una belleza natural que bien valió los 8 kilómetros, bajo el sol, caminados.   Para los acalorados, al término el alcalde invitó las nieves en el Palacio Municipal: amantecado, limón, piña….

El ayuntamiento de Coatepec ya planea hacer otro recorrido gratuito, ahora por la cascada de la Granada, en aproximadamente dos semanas: 200 escalones que desafían a uno aunque dicen, bien valen la pena.

 

 

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