Hora Cero

La ola de violencia

El “informe” de Yunes Landa

Luis Alberto Romero

En 2011, cuando todavía no se cumplía un año del inicio de la administración de Javier Duarte, 35 cuerpos fueron arrojados frente a las instalaciones del centro de convenciones de Boca del Río, en World Trade Center.

Los cuerpos quedaron abandonados en el interior de dos camionetas, en un hecho que se volvió noticia nacional e internacional debido a la naturaleza del caso y también a que en ese lugar se desarrollaba, justo en ese momento, una reunión de presidentes de tribunales de justicia y de titulares de las procuradurías estatales de todo el país.

Ese fue el hecho violento que marcó el inicio de la administración Duarte y significó el comienzo de una ola de inseguridad y ejecuciones que a la fecha no ha terminado.

El sexenio de Javier Duarte tuvo como principales características el saqueo, la corrupción gubernamental, la delincuencia desatada, y la violencia desbordada.

Seis años después, en marzo del presente año, ya con Miguel Ángel Yunes en la gubernatura, un hecho similar, guardadas las proporciones, se registró en Veracruz, Boca del Río particularmente, donde fueron encontrados 11 cuerpos de personasejecutadas.

Como ocurrió seis años antes con el discurso del entonces secretario de Gobierno, Reynaldo Escobar Pérez, quien declaró que las víctimas de 2011 pertenecían a células delincuenciales, Yunes Linares habló en marzo del presente año de una lucha entre bandas criminales; y calificó el hecho como un acto de barbarie.

No han pasado ni seis meses cuando la delincuencia organizada envió un nuevo mensaje escrito con sangre; este domingo fueron encontrados los cuerpos desmembrados de cinco personas en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río.

Una escena dantesca, narran medios y reporteros de la nota roja, por la saña y la violencia extrema con que actuaron los criminales.

Guerra entre bandas, lucha por el territorio, enfrentamiento entre células delincuenciales… pueden llamarle como quieran, porque igual causa preocupación y alarma entre la población de un estado empobrecido, saqueado, endeudado y cada vez más acostumbrado a ser referencia de hechos delictivos.

Lo peor es que desde hace una década cada vez es más frecuente encontrar a Veracruz en las páginas de la crónica policiaca; y menos comunes las referencias positivas de la entidad.

Hace una semana, el anuncio del ejecutivo estatal con relación a la creación de varias policías municipales y a la inversión millonaria en patrullas y cámaras de video para la vigilancia fue bien recibido porque existe plena conciencia de que la inseguridad y la violencia son talones de Aquiles de Veracruz.

El problema es que cada vez con más frecuencia revientan hechos violentos, como el de este domingo, que nos regresan a la realidad de un estado en el que los asesinatos y las ejecuciones forman parte de la nota diaria en los medios informativos.

El “informe” de Yunes Landa

Llama la atención el discurso del senador Héctor Yunes Landa, en el marco de su quinto informe de labores.

Pareciera que todo girara en torno a la crítica al actual gobierno del estado: lo califica de cuadrapléjico, ciego, sordo y mudo; dice que la entidad vive su peor crisis, que hay más pobreza e inseguridad y que la actual administración no ha podido con el paquete; que el gobierno de Yunes Linares ha sido una estafa… en fin, eso y más.

Lo malo para Yunes Landa es que tal parece que no ha podido superar el revés que le propinó su primo en 2016.

Criticar al gobierno estatal con argumentos no parece una mala idea para un partido de oposición, como lo es ahora el PRI; pero si el candidato perdedor enfoca todo su discurso y más de la mitad de sus participaciones en medios a lanzar descalificaciones y petardos verbales contra quien le ganó la elección no sólo parece un exceso, sino también un acto de inmadurez; como si de esa forma quisiera Yunes Landa vengar la derrota. @luisromero85

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