La vuelta a Veracruz en un teclazo

Transporte público, riesgoso para las veracruzanas

Por Yamiri Rodríguez Madrid
El caso de Mara Castilla, asesinada en Puebla por el conductor de un Cabify, o el de la pequeña Valeria, a quien el conductor de un combi en Neza le arrancó la vida, son solo dos de los muchos feminicidios que se han perpetrado en el transporte público.
El riesgo es latente para las mujeres. Esta semana, circulaba por el Circuito Presidentes, aquí en Xalapa. Eran las 15:15 de la tarde del martes. La circulación era a vuelta de rueda en los carriles que conducen hacia el velódromo, justo antes de llegar al nuevo puente peatonal que construyó el Ayuntamiento. Una universitaria evitó usar el puente e intentó torear los coches. Pasó sin problema los primeros dos carriles pero, la velocidad de los otros dos, la hizo detenerse por varios minutos en el pretil que funciona de camellón. Junto a mí, esperando la circulación, un adulto mayor en su Volswagen rojo. Delante de él, un taxi, el número 641, cuyo conductor, hasta sacó la cabeza para ver mejor a la joven. Avanzaron un poco los coches de su lado, y el taxista, que no la perdía de vista y mascullaba para sí, se negaba a mover su unidad, pese a que el conductor del vocho le pitaba y le acercaba el coche. Avancé yo y al emparejarme a él le moví la cabeza y fue entonces cuando me di cuenta de que estaba bajo los efectos de alguna sustancia, pues sus ojos eran sumamente rojos y comenzó a gritarme que qué me importaba.
Intente buscar a un agente de tránsito para reportarlo pero brillan por su ausencia. ¿Se imagina qué pudiera pasar si otra jovencita aborda esa unidad? ¿En manos de quién ponemos nuestra seguridad?
Por eso sería necesario que a los conductores de transporte público se les pida una carta de no antecedentes penales donde se demuestre que no han estado presos por agresión sexual, además de que se les debe hacer el antidoping y exámenes psicológicos.
En el sexenio de Fidel Herrera, del mar de concesiones que repartió, se habían dado unas cuantas para taxis rosas, pero estos desaparecieron. Urge revisar nuestro transporte público en primera instancia, para evitar más feminicidios como el de Mara o el de Valeria.
@YamiriRodríguez

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