Entre 2015 y 2016, más de mil menores víctimas de violación se convirtieron en madres

Redacción Hora Cero

En el lapso de 2015 y 2016 más de mil veracruzanas menores de edad se convirtieron en madres después de haber sido violadas. Así lo dieron a conocer las activistas y defensoras de los Derechos Humanos, Olivia Aguilar Dorantes y María de la Luz Estrada Mendoza, quienes manifestaron que la violencia feminicida va en aumento en Veracruz en contraparte con la indiferencia, omisión e impunidad de las autoridades.

A pesar de que Veracruz es uno de los estados donde se castiga con mayor rigor los ataques sexuales, éstos continúan.

En marzo del 2010 el Congreso local impulsó una reforma integral a su Código Penal para aumentar penas y actualizar diversos ilícitos con el fin de atacar de mejor manera los delitos contra las mujeres y los niños y niñas.

En el caso concreto de la violación la pena aumentó de 20 a 25 años.

De acuerdo con estadísticas el porcentaje de niñas violadas aumenta en las zonas marginadas y en las comunidades rurales.

En relación a éstas últimas es muy difícil acusar al agresor ya que si es señalado por la agredida, en algunos casos los padres aceptan como “reparación del daño” que el sujeto se case con la menor aunque después la abandone.

Al respecto, la mayoría de los códigos penales incluyen como pena la reparación del daño para los ilícitos de estupro y violación, y en varios dicha reparación comprende el pago de alimentos en favor de la mujer y del hijo que pudiera resultar como consecuencia de la comisión del abuso.

De acuerdo con estudios recientes, en el 80 por ciento de los casos la violencia sexual contra menores deja secuelas para toda la vida. Adicionalmente, las leyes de las entidades la castigan de manera laxa o nula y se utiliza un enfoque de usos y costumbres para enfrentarlos.

“Una niña violada es un universo destrozado. Se vuelve retraída, huraña y solitaria. Se aleja de sus amistades y se encierra en su mundo. Casi no habla con su familia porque se siente ‘sucia’. Y si a eso se le agrega una maternidad no sólo no deseada sino ni siquiera pensada -porque entre los nueve y doce años jamás piensan en embarazarse y mucho menos en parir- la situación para ellas se complica” comentó la sicóloga Martha García.

“Si un embarazo en una adolescente le altera su vida porque deja de estudiar y sus sueños e ilusiones se truncan, en una niña violada y embarazada el problema se agrava al mil por ciento porque siente que lo perdió todo”, comentó la sicóloga.

Agregó que por increíble que parezca en algunas comunidades se culpa a las niñas de entre nueve y doce años que han sido violadas de ser ellas las que ‘provocaron’ a su violador y en ese sentido las menores están sumamente desprotegidas.

A pesar de que Veracruz es el tercer estado con menos ataques sexuales, este problema no debe soslayarse.

De acuerdo con cifras oficiales, en el primer trimestre de este año hubo 1.9 ataques de este tipo contra mujeres, casi dos por cada 100 mil habitantes. Esto da un promedio de 160 mujeres violadas en el lapso de 90 días.

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