Hasta cuatro robos por semana a comercios del centro ante la pasividad policiaca

Francisco De Luna / Hora Cero

Xalapa, Ver.- Lo recuerdan alto y regordete, con gorra color café y que avanzaba con pasos apresurados. Su rostro se perdía entre la visera; sus manos las llevaba metidas en los bolsillos de la sudadera desgastada de color azul marino.

No pasó desapercibido porque inmediatamente causó extrañeza, cuentan dos mujeres que atienden un comedor entre las calles de Benito Juárez y Carrillo Puerto en el centro de la ciudad de Xalapa.

Iba muy decidido, parecía que no tenía temor. Entonces ambas se asustaron y pensaron refugiarse en el baño porque el local es muy pequeño y no había otra salida. Pensaron que ocurriría una tragedia.

Dejaron de cocinar y se apresuraron para esconderse porque no podían huir hacia la calle. El tipo estaba cada vez más cerca y no mostraba la cara, pero sí movía la cabeza para vigilar si había algún testigo.

Y una vez adentro sacó un cuchillo –esos que parecen de carnicería-, abrió la puerta del baño y amenazó a las dos mujeres; pero el atacante estaba nervioso, miraba por todos lados, y en un instante sus ojos descubrieron la cámara de video vigilancia.

Fue en ese momento que decidió correr y bajar con dirección a Carrillo Puerto. El susto para las ancianas mujeres era interminable porque creyeron que saldrían lastimadas por el aquel hombre misterioso.

Esta ocasión el asalto no ocurrió. Ese momento falló para el “ratero” dicen las comerciantes. Pero no así para negocios cercanos, donde quizá el mismo sujeto cometió los atracos.

Entre los comerciantes de esa zona, ubicada a una cuadra del Palacio de Gobierno ocurren hasta cuatro robos a los comercios en tan sólo una semana.

Por esas razones, en algunos establecimientos los dueños acordaron organizarse para atrapar a los ladrones, porque a la policía la califican de ineficiente “que sólo chatea y revisa sus teléfonos celulares”.
Los mismos vecinos han perseguido a los rateros, como ocurrió la tarde de este jueves 12 de octubre, cuando un joven intentó robar en un puesto del Callejón del Diamante.

En ese trayecto cualquier horario suele ser peligroso. Cuentan que a los transeúntes les han arrebatado mochilas, a los negocios entran con pistolas y saquean lo que hay a su alcance.

Se preguntan qué seguridad puede tener un pequeño negocio, comparado a las joyerías o una sucursal bancaria que han sido víctimas de los robos violentos.

Ahora, los propietarios de locales del centro de la capital veracruzana, planean extender la red de vecinos vigilantes y “hacer lo que la policía no puede” que es impedir la inseguridad a una cuadra del Gobierno Estatal.

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