Aracely Salcedo y su viacrucis como madre de una joven desaparecida

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.-Aracely Salcedo Jiménez aprendió a buscar muertos, a escarbar en fosas clandestinas, a desenterrar restos humanos, a identificar huesos y quizá hasta perder el miedo para continuar en búsqueda de su hija desaparecida desde hace cinco años.

Las madres de personas desaparecidas aprendieron a investigar y llegar hasta los cementerios más ocultos, donde ni la Fiscalía General del Estado (FGE) había podido llegar y mucho menos indagar. La mayoría se vio en la necesidad de conocer de leyes y hasta adentrarse en temas forenses.

El contexto en la vida de Aracely cambió por completo aquel 7 de septiembre de 2012; en esa  fecha  su hija Fernanda Rubí Salcedo fue secuestrada en el Buldog Bar, a escasos metros de las instalaciones del C4 en Orizaba, Veracruz.

La búsqueda ha sido incansable; hasta el momento no ha logrado localizarla; regresa a casa con las manos manchadas de tierra de tanto escarbar o lastimadas por quitar piedras durante incontables horas.

Cuando llega a su hogar, los recuerdos de la infancia de Rubí revolotean en la mente. Se dirige al cuarto de su hija que permanece intacto, ahí junto a la cama y la fotografía le llora y pide disculpas por no haberla localizado.

Cuenta que tomó un curso en la Fundación Antropológica Forense de Guatemala (FAFG), donde estuvo dos semanas.

“Tuve que aprender hacer esto. Yo no quiero estar aquí, yo no quise estar aquí. A mí me puso aquí la ineficiencia de Seguridad del Gobierno. Me hizo salir a buscar verdad y justicia para mi hija” dice la mujer.

Ahora sabe cómo buscar, encontrar y hasta procesar datos de los restos humanos “y nos hemos empoderado de los casos”, narra Aracely durante la entrevista en el parque Benito Juárez de la ciudad de Xalapa.

Ella, junto con nueve colectivos de familiares de desaparecidos emprendieron esta semana una campaña con el nombre de “Súmate X 1 ADN” para reunir fondos económicos y pagar los reactivos para las muestras de ADN y dar identidad a los restos humanos que han sido localizados en fosas clandestinas.

Aracely Salcedo, es la mujer que encaró al entonces gobernador, Javier Duarte de Ochoa en Orizaba el 23 de octubre para reclamarle la falta de interés en las investigaciones para dar con el paradero de Fernanda Rubí.

Ella es integrante del “Colectivo de Familias Desaparecidas Córdoba-Orizaba”; esta agrupación tiene 130 casos denunciados de manera legal.

Aprendieron por la necesidad de saber dónde están sus hijos. “Es un trabajo que no nos corresponde, pero tuvimos que salir a las calles, tuvimos que salir a hacerlo”, dice mientras sostiene una lata con una ranura en la tapa para solicitar el apoyo ciudadano.

Recordó que en abril de 2016 los familiares se organizaron para buscar en fosas clandestinas, ante lo que califican como ineficiencia gubernamental para las investigaciones y la protección por la desaparición en de jóvenes en Orizaba, Córdoba, Mariano Escobedo, Río Blanco y Nogales.

Trabajar en los cementerios clandestinos es un proceso muy largo “desde cernir, embalar, cribar. Hemos aprendido a reconocer desde el hueso de un animal y hasta el hueso de un humano. Es una experiencia muy fuerte”.

Antes de llegar a los sitios de muerte, se preparan mental y espiritualmente porque al llegar a la fosa es encontrar restos humanos “pero lo que no quieres encontrar así es a tu familiar”.

Pero su activismo también consiste en encabezar reuniones tanto con las autoridades estatales como federales, a modo de presión para exigir resultados en las líneas de investigación y que estás permanezcan abiertas. Además han realizado en Veracruz el trabajo de la FGE en la localización de fosas clandestinas.

Cuando Rubí desapareció tenía 21, ahora tiene 26 años de edad y han transcurrido cinco años, un mes y una semana sin ella. Aracely cuenta los días y las horas. Vuelve a recordar que su hija desapareció a las 10:45 de la noche del viernes 7 de septiembre del 2012.

Las acciones que han realizado como colectivos han logrado reconocer a 20 cuerpos. En el Colectivo han recuperado 11 personas entre ellos cinco con vida y seis fallecidos: cuatro mujeres y dos hombres.

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