Mercado de Coatepec, una fiesta de olores y colores para recordar a los muertos

Yamiri Rodríguez Madrid

A unos días de que los muertos regresen a la tierra, centenares de familias recurren a los mercados, como al Hidalgo de Coatepec, para montar sus altares de muertos; una ofrenda de olor, sabor y color, para quienes se adelantaron en el camino.

Entre los puestos, el olor de la flor de cempasúchil se mezcla con el copal: de a 10 pesos el ramito de la flor de muerto, que desde decenas de camionetas y carretillas se despachan, lo mismo que la garra de león.  Diez pesos también la bolsita de copal, para atraer con su aroma a las ánimas.

En canastones llega el pan de muerto, de huevo o azucarado, dependiendo el gusto del difunto, y hasta conchas de a peso se venden, a fin de que no falten en altar alguno.

Los dulces de jamoncillo y las calaveritas de azucar son los que más demanda tienen entre los compradores; los hay con forma de catrina, de picadita roja o verde, de calabaza, cruz o tumba, toda una delicia al paladar.

El papel picado es de a 3 por 5 pesos y, la canastita, de 15 pesos, para que ahí se coloquen los dulces o bien la flor.

Se venden también los jarritos para servir un buen tequila, mezcal o un aguardiente pues el viaje entre dos mundos debe dar sed.

Montar un altar, pequeño, discreto, puede costar a cada familia entre 100 y 200 pesos, pues hay que agregar las veladoras que les iluminen el camino; las hay del vasito de cristal, con la imagen de la Virgen de Guadalupe o San Judas Tadeo o bien las ecológicas.  Todas se venden por igual.

Hay quien, con la cartera más abultada, se lleva un vestido de catrina para vestir a las niñas, los cuales se mezclan entre las máscaras de Eso y otros aterradores personajes de los filmes de terror americano.

Así, entre el bullicio de las compras del mercado coatepecano, se rinde culto a la muerte, se les espera gozosos a los que en el camino, se nos adelantaron….

 

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here