Hora Cero

 

¿Administrar la abundancia?

Luis Alberto Romero

El ex presidente José López Portillo era muy conocido por su verborrea, que le llevaba a pronunciar verdaderas perlas que hoy recordamos con una sonrisa. Un día, por ejemplo, al referirse al tipo de cambio de nuestra moneda con el dólar, dijo que defendería la paridad del peso “como un perro”… y después vino una devaluación que provocó el alza del billete verde, que pasó de 25 a 46 pesos.
En otra ocasión, durante su primer informe, el ex mandatario mexicano, que gobernó nuestro país de 1976 a 1982, apuntó que “en la época actual, los países pueden dividirse entre los que tienen y los que no tienen petróleo. Nosotros lo tenemos”… y el hidrocarburo ha servido de muy poco para sacar a la población de la pobreza.
Así, podríamos sacar una larga relación de puntadas sobre los más diversos temas; “el orgullo de mi nepotismo”, “no pago para que me peguen”, “soy responsable del timón pero no de la tormenta”… y la lista podría ser tan larga como las memorias que publicó con el título de “Mis Tiempos”, trabajo de dos tomos y mil 300 páginas impreso bajo el sello de Fernández Editores.
Entre esas frases pintorescas, probablemente una de las que más destaca fue pronunciada cuando se refirió a las ganancias del petróleo; dijo López Portillo que los mexicanos “tenemos que acostumbrarnos a administrar la abundancia”.
Probablemente al ex presidente le faltó prudencia a la hora de referirse a la riqueza que, según él, traería el petróleo a México.
El caso es que los ingresos que tuvo nuestro país por concepto de la exportación petrolera fueron insuficientes para frenar la ancestral pobreza; para lo que sí fueron útiles fue para llenar los bolsillos de algunos políticos; para crear nuevos ricos.
En los tiempos de López Portillo no había tolerancia a la crítica; tampoco existían las redes sociales ni los memes; de lo contrario, con toda seguridad hubieran despedazado al sucesor de Luis Echeverría Álvarez.
Hoy, el tema de la administración de la abundancia es recordado por el anuncio del presidente Enrique Peña Nieto, quien el pasado viernes se refirió al mayor yacimiento petrolero en los últimos 15 años en nuestro país, mismo que se encuentra en Cosamaloapan, Veracruz.
Peña Nieto habló de un volumen original de mil 500 millones de barriles de crudo, que podrían representar, dijo, reservas totales de 350 millones de barriles, entre las reservas probadas, las probables y las posibles.
Lo que no dijo el presidente es que la crisis petrolera mundial no tiene para cuando superarse, dado que el exceso de crudo en el mercado, sumado a la baja demanda, ha impactado en los precios, que llegaron a ubicarse hace un par de años en más de cien dólares para pasar posteriormente a menos de 30.
En la industria petrolera se habla de una sobreproducción debido a la técnica del fracking que se utiliza en Estados Unidos, que dejó de importar el hidrocarburo al convertirse en el principal productor mundial.
Son factores que han representado un fuerte impacto para dicha actividad; basta decir que los estados del país que más empleos formales han perdido son precisamente los petroleros: Campeche perdió 31 mil plazas laborales; Veracruz, 25 mil; y Tabasco, 18 mil; 74 mil sólo en esas tres entidades.
Debido a esa situación y a los antecedentes de anuncios similares, las palabras del viernes de Peña Nieto no despertaron optimismo en las zonas petroleras, donde el desempleo, la inseguridad y la crisis económica tienen en jaque a la población, que recuerda bien, como si fuera ayer, la frase de acostumbrarnos a “administrar la abundancia”, que las generaciones que padecieron el sexenio de López Portillo sienten casi como una mentada. @luisromero85

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