Veracruz en la Revolución Mexicana

Mexican revolution. Occupation of Vera Cruz by American marines, 1914, Mexico, Washington, D.C. Library of Congress, . (Photo by: Photo12/UIG via Getty Images)

Yamiri Rodríguez Madrid

Si Adelita se hubiese ido con otro, tal y como pregona el corrido revolucionario, tal vez habría venido a dar a Veracruz, y es que la entidad jugó un papel crucial con sus personajes en esa lucha por la tierra y libertad, que está por conmemorar sus primeros cien años.
Para muestra un botón: el capítulo de la fábrica textil de Río Blanco, la presencia del Porfiriato en estas tierras –que van desde majestuosa edificaciones afrancesadas en el Puerto de Veracruz hasta la expulsión del propio Dictador por la misma -; las férreas defensas de la ciudad y hasta que fuera capital nacional.
La lista de los héroes veracruzanos es extensa: José Cardel, Carolino Anaya, Antonio Carlóny Úrsulo Galván. Félix y Encarnación Velasco y Silvano Barranco; Marcelino Murrieta, Vidal Díaz Muñoz, Manuel López y Guadalupe Sánchez, Juan Anzurez, Adalberto Tejeda, Alfredo Aburto Landero, Agustín Galindo y Daniel Cerecedo Estrada, por mencionar sólo algunos.

Génesis revolucionario
Muchos historiadores coinciden en que el entallamiento de la huelga en la fábrica textil de Río Blanco, fue uno de los hechos que detonó la Revolución Mexicana. La magnitud del conflicto involucró a diversas factorías de la región como Nogales y Santa Rosa, por lo que fueron conocidos los cerca de 2 mil operarios como el Círculo de Obreros Libres.


Su descontento se sustentó en una resolución presidencial que, además de beneficiar a los empresarios, no satisfacía las demandas de los trabajadores, como lo eran la disminución de las horas de trabajo o el fin de las tiendas de raya: eso sin mencionar que imponía nuevas condiciones que coartaban la libertad de prensa y de asociación. La respuesta inmediata fue la represión del ejército dictatorial porfirista.
Para abundar en lo anterior, en el municipio de Orizaba, tanto obreros como clase media veían con simpatía la entonces campaña electoral maderista, por lo que ya para 1915 se vivía con total efervescencia la revolución.
Y es que los llamados Batallones Rojos establecerían precisamente en Orizaba sus cuarteles, en las iglesias de la población, a la par de promover el sindicalismo entre los trabajadores de la zona, por lo que artistas e intelectuales como el muralista José Clemente Orozco y el Dr. Atl –Gerardo Murillo-, realizarían viajes frecuentes a esta ciudad veracruzana.
Pero de igual importancia durante la revolución mexicana fue el Puerto de Veracruz: en 1914, durante el periodo de Venustiano Carranza, volvió a ser capital del país. Fue cuna de la promulgación de las Leyes Agrarias y las del municipio libre, así como del Decreto de Adiciones al Plan de Guadalupe –que daba continuidad al movimiento revolucionario-, y de la Ley de Restitución y Dotación de Ejidos y Tierras en los Pueblos.


En Veracruz nació también con Álvaro Obregón, los objetivos constitucionalistas la reforma agraria, la sindicalización de los obreros y el derecho de huelga. Se da la firma el Acta de Santa Brígida en Veracruz, pacto entre Carranza y la Casa del Obrero Mundial.

Reviviendo la historia
Dada su importancia en el movimiento revolucionario, una vez más la Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y de la Revolución Mexicana, elaboró la ruta veracruzana revolucionaria, en donde se destaca el papel que nuestras ciudades jugaron en la gesta.
Así, los expertos e investigadores comandados por Enrique Florescano Mayet, esbozaron los pasos de nuestros revolucionarios en 24 puntos de la entidad, iniciando con el propio Puerto de Veracruz.
Precisamente, fue ahí donde en 1914, un 21 de abril, las tropas norteamericanas tomaron la ciudad, por lo que la población civil, junto con los cadetes de la Escuela Naval, iniciaron una vez más la resistencia.
La capital del estado no escapó de este importante capítulo de la historia nacional, pues en 1923 fue cuna del nacimiento de la Liga de Comunidades Agrarias de Veracruz, siendo los padres de la misma José Cardel, Carolino Anaya, Antonio Carlón y Úrsulo Galván.
Antiguamente conocido como San Miguel del Soldado, en el hoy municipio de Rafael Lucio, el 15 de septiembre de 1915 grupos señalados como zapatistas, encabezados por Félix y Encarnación Velasco y Silvano Barranco, asaltaron un tren de pasajeros, incendiaron la estación y quemaron el archivo municipal.

Dos días después arribó el carrancista Palacios con la intención de recuperar lo que había sido robado sin lograrlo. El 26 de ese mes llegó el general Marcelino Murrieta para supervisar los vagones quemados y tomó la iglesia como cuartel. Al año siguiente el zapatista Silvano Barranco quemó el palacio y el archivo municipal.
En Xico, el 21 de marzo de 1900 nace en Las Puentes, estación del Ferrocarril Xalapa-Xico, Vidal Díaz Muñoz, figura de renombre dentro del gremio de los trabajadores azucareros, quien como delegado de la CROM emprendió una intensa campaña proselitista en la cuenca del Papaloapan para organizar a los azucareros, panaderos, pescadores y jornaleros; fundando en 1926, la Federación de Sindicatos Unidos de la Costa de Sotavento; el 9 de julio, la Federación Central de Sindicatos de la Industria Azucarera de Veracruz y, dos años más tarde, la Federación de Trabajadores de la Industria Azucarera, Alcoholera y Similares. En los años treinta organizó cooperativas en los ingenios veracruzanos La Gloria y San Francisco.
Unos kilómetros más adelante, en Teocelo, en 1914, en la comunidad de Monta Blanco, fue asesinado Juan Anzures y su hijo José por rebelarse contra Victoriano Huerta.
“Las chispas revolucionarias se acrecentarían aún más con el levantamiento a favor del constitucionalismo que organizó Manuel López y Guadalupe Sánchez el 16 de agosto.

Para la revuelta contaron con el apoyo de los trabajadores de la fábrica de puros La Esmeralda. Lograron apoderarse de la población pero el 6 de octubre de 1915 se retiraron y fue ocupada por los zapatistas, al mando de Agapito Hernández y Nicolás Gutiérrez”, menciona.
Córdoba emergió una vez más como protagonista, pues al contar con una ruta ferrocarrilera, fue por ahí donde las fuerzas constitucionalistas de Venustiano Carranza entraron para el encontronazo con Cándido Aguilar.
El Primer Jefe –cita el documento elaborado por la Comisión-, venía de romper con el gobierno de la Convención, detrás del cual estaban, entre otras fuerzas, la División del Norte de Francisco Villa y el Ejército Libertador del Sur de Emiliano Zapata. Contando con la lealtad de Aguilar, en cuya casa se hospedó, Carranza buscaría reorganizar sus contingentes y apresurar la salida de los marinos norteamericanos del puerto de Veracruz. Finalmente, los constitucionalistas se retirarían el 23 de noviembre y se trasladarían a la costa veracruzana.
“El 14 de marzo de 1911, Gabriel Gavira, uno de los líderes revolucionarios seguidores de Madero, tomó Huatusco al frente de un grupo de hombres armados. Semanas más tarde, con el fin de aumentar el número de efectivos de sus fuerzas, se dirige a Altototonga, luego a Xico y Teocelo, después a Cosautlán, para regresar a Huatusco y tomar de nuevo esta plaza, a mediados de mayo, al mando de 172 hombres, a pesar de los esfuerzos por defenderla de las tropas regulares, dirigidas por Joaquín A. Castro, jefe político del cantón de Huatusco”, continúa.
En Atoyac, nuevamente Cándido Aguilar y su primo Silvestre Aguilar lanzarían el Plan de San Ricardo en el que llamaban a la lucha armada contra el régimen de Porfirio Díaz. De acuerdo con la investigación, fracasaron en su intento de tomar la ciudad de Córdoba, pero no cejaron y para finales del año conquistaban San Juan de la Punta y llevaban a cabo ataques guerrilleros en las poblaciones del centro de Veracruz. Pronto se les unirían tres destacados revolucionarios de la zona: Heriberto Jara, Gabriel Gavira y Rafael Tapia.
Muy cerca de ahí, en la entonces Villa de Santa Rosa, perteneciente a Ciudad Mendoza (cambió su nombre en 1933 a la de este general maderista), el 8 de marzo de 1913, fue fusilado en el patio de la fábrica de Santa Rosa, Camerino Z. Mendoza, junto con un grupo de obreros textiles, a quienes se les acusaría de estar afiliados al movimiento encabezado por Francisco I. Madero.
Nogales, por su parte, es cuna de unos de los principales héroes revolucionarios veracruzanos: Heriberto Jara Corona; militante del Partido Liberal Mexicano, del maderismo y del constitucionalismo, por lo que formó parte del Congreso Constituyente de 1916-1917.
En Tlacotepec de Mejía, Actopan, nace una de las principales figuras veracruzanas de la época: Úrsulo Galván Reyes. En el puerto de Veracruz, donde se formaría como carpintero –señala el estudio de la Comisión-, conoce a Manuel Almanza.

A partir de 1915 entra de lleno en la efervescencia militar y social que vive el país y lo mismo toma las armas y participa en los combates del Ébano que milita en la Casa del Obrero Mundial de Tampico. Nuevamente establecido en Veracruz, forma parte de los fundadores de la Local del Partido Comunista. Posteriormente, concentrará sus esfuerzos en el campo hasta convertirse en el máximo líder del agrarismo en Veracruz.
Cerca de ahí, en la congregación de Carretas, perteneciente al municipio de Paso de Ovejas nace otro de los grandes líderes agraristas, José Cárdel (1890), quien durante el periodo revolucionario militó en las filas del constitucionalismo.
“Después de vivir en el puerto de Veracruz pasaría a Salmoral, donde se ligaría a las labores organizativas de Manuel Almanza y de Úrsulo Galván. Fue elegido primer secretario cuando se fundó la Liga de Comunidades Agrarias del Estado y quedó al frente de ésta cuando Úrsulo Galván viajó a Rusia. Durante la rebelión de Adolfo de la Huerta de 1923 fue victimado por los delahuertistas”, detallan.
En el sur, en Acayucan, inició en el año de 1906, uno de los movimientos agrarios precursores de la Revolución mexicana, de la mano de Hilario Salas y Cándido Donato Padua, integrantes del Partido Liberal Mexicano, así como un grupo de indios popolucas. Sontecomapan, en San Andrés Tuxtla, fue escenario el 28 de julio de 1914, del desembarco de centenares de militares liderados por Antonio Portas, quienes para el 7 de agosto lograrían el triunfo, nutridos por Teodoro Constantino, Miguel Alemán González y Donaciano Pérez.
San Juan Evangelista, fue la tierra natal de Juan Rodríguez Clara, constitucionalista y un relevante propagandista del agrarismo en el sur del estado y diputado local. En 1923, cuando tiene lugar la rebelión huertista, es asesinado.  En su memoria en 1925 la congregación de Nopalapan o Estación El Burro, se denominó Juan Rodríguez Clara.

En 1912, en Playa Vicente, se levantaron los partidarios de Emilio Vázquez Gómez, comandados por el capitán Santos Zabaleta, quienes provenientes desde Tuxtepec, Oaxaca, saquearon casas, capturaron caballos y alistaron a los peones. Para evitar que la población fuera tomada por los vazquistas –indica el texto-, una comisión encabezada por Darío González y Gaudencio Santos les proporcionaría armas, parque y sillas de montar. A su paso por la cabecera quitaron a las autoridades municipales y nombraron un nuevo cabildo. Sin embargo, tropas del general Rafael Tapia recuperan la plaza, restableciendo al presidente municipal Segundo Beibide.
En el norte, específicamente en Tuxpan, el 20 de junio de 1914, se decretó este puerto como capital provisional del estado, por disposición del general Cándido Aguilar, por lo que el 3 de agosto de 1914, se emitió un decreto en el cual se fijaba claramente una posición nacionalista frente a los abusos de las compañías petroleras extranjeras.
Hay que hacer la mención que ya en el México post revolucionario, en Poza Rica, en 1937 los trabajadores participaron en una huelga de 57 días, consistente en el cierre de válvulas de los pozos, lo que llevó a una comisión a buscar un encuentro con el Presidente de la República, Lázaro Cárdenas, para plantearle la propuesta de expropiación del campo Poza Rica, adelantándose a la nacionalización del 18 de marzo de 1938.
Los historiadores destacan a la par lo hecho por lo indígenas de Texcatepec, en el entonces cantón de Chicontepec, quienes desde el año de 1812 habían iniciado un movimiento en defensa de sus tierras. Un segundo intento infructífero fue en 1912 encabezados entonces por Willebaldo Santos, quien resultó ejecutado. Fue hasta 1916 cuando con el apoyo del coronel Sixto Adalberto Tejeda Olivares –oriundo de ahí, por cierto-, Alfredo Aburto Landero, Agustín Galindo y Daniel Cerecedo Estrada, lograron su cometido.
Si bien en Coyutla no hubo lucha armada alguna, durante la Revolución Mexicana tuvo un papel estratégico en el intercambio económico entre la Sierra Norte de Puebla, la Sierra de Papantla y la Llanura Costera Totonaca, por ser paso obligado de gobiernistas y anticarrancistas.
“Los contingentes rebeldes estarían encabezados por el general Rodolfo Herrero, quien era aliado de Manuel Peláez, y tenía a su mando una tropa que ascendía a ochocientos hombres. En 1917 y 1918 las fuerzas de Herrero entraron a Coyutla en diez ocasiones, solicitando préstamos forzosos y cobrando impuestos a los comerciantes. El 23 de mayo de 1920, dos días después del asesinato de Venustiano Carranza en Tlaxcalantongo, Herrero se entregó a Lázaro Cárdenas en Coyutla siendo conducido a la ciudad de México y juzgado ante un tribunal militar”, explica la Comisión del Estado de Veracruz para la Conmemoración de la Independencia Nacional y de la Revolución Mexicana.
Papantla por su parte, por ser eje rector del comercio en la región del Totonacapan, fue punto estratégico de ambas fuerzas para controlar la región, por lo que en julio de 1913, mayo y junio de 1914, julio de 1915 y octubre de 1917, estuvo tomada, por lo que los saqueos, fusilamientos y raptos estuvieron a la orden del día.
Así, una vez más, el Estado de Veracruz fue participe de la historia nacional

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