Hora Cero

Los independientes; el caso de Simón Soto

Luis Alberto Romero

Las leyes en materia de las candidaturas independientes a cargos de elección popular en nuestro país están hechas para desalentar la participación.

Los aspirantes independientes nadan a contracorriente en un mar de adversidad; y si llegan a lograr el reconocimiento de los órganos electorales, en las campañas enfrentan un escenario todavía peor por el limitado acceso a los tiempos oficiales en medios de comunicación y por las restricciones en materia presupuestal.

Finalmente, los ordenamientos jurídicos están hechos por los representantes de los partidos políticos y debido a ello, son contadas las experiencias exitosas de aspirantes que buscan cargos por la vía independiente; uno de ellos, por ejemplo, ocurrió en Nuevo León, donde un candidato sin partido, Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, ganó las elecciones para gobernador.

En Veracruz, salvo el proceso para alcaldes, donde sí se registraron casos de éxito electoral, no hay antecedentes de un aspirante sin partido que haya ganado una elección estatal, ya sea para senador o para gobernador del estado.

En el proceso de 2016 para renovar el Poder Ejecutivo del Estado hubo dos intentos de figuras que alcanzaron cierta relevancia al interior del partido del cual surgieron; uno de esos casos, el ex senador panista Juan Bueno Torio, llegó a la boleta electoral pero prácticamente no pasó nada con él; obtuvo poco más de 61 mil 700 votos y se ubicó en la cuarta posición, superando únicamente a los representantes de los partidos del Trabajo, Movimiento Ciudadano y Encuentro Social. El otro caso fue el del también ex panista y ex integrante de la Cámara Alta Gerardo Buganza Salmerón, quien se bajó de la contienda a la mitad del camino para alinearse una vez más con la alianza encabezada por el PRI y convertirse en diputado local plurinominal.

En esa ocasión hubo otros dos casos de ex panistas que aunque participaron con la bandera de partidos bonsái, prácticamente iban como independientes: Alba Leonila Pérez Herrera, quien fue por el PT; y Víctor Alejandro Vázquez Cuevas, postulado por el PES.

Entre todos ellos, los tres ex panistas que llegaron a la boleta, no llegaron a 150 mil votos.

Esa ha sido, en esencia, la participación de aspirantes independientes en elecciones estatales veracruzanas, historias de fracasos electorales y derrotas estrepitosas.

Por ello resulta extraño, inexplicable incluso, el intento de un desconocido que se llama Simón Soto Hernández, por aparecer en las boletas de 2018 como candidato independiente al gobierno del estado.

Si figuras con experiencia y trayectoria, con presencia y aparente base de apoyo, como Juan Bueno por ejemplo, mordieron el polvo en batallas electorales, dado que los aspirantes independientes compiten en condiciones adversas, desiguales y desfavorables con relación a los candidatos registrados por los partidos políticos, imagine usted el papel que jugaría un perfecto desconocido.

Nos dicen que Simón Soto es originario del municipio de Tlacolulan; en su escasa publicidad indica ser de escasos recursos y enlista lo que podría considerarse como sus propuestas de precampaña.

El pasado 28 de noviembre, el Organismo Público Local Electoral informó, a través de sus redes sociales, que “el ciudadano Simón Soto Hernández presenta su manifestación de intención para ser Candidato Independiente a Gobernador del Estado de Veracruz”.

Lo que no se sabe es si ese registro obedece a la ingenuidad política o es parte de un plan que lo usaría para lanzar petardos verbales contra otros candidatos y partidos.

Con los meses y el desarrollo de las campañas veremos, primero, si consigue el reconocimiento del órgano electoral, lo cual se duda; y de lograrlo, cuál será la esencia de su discurso y hacia dónde dirige sus flechas. @luisromero85

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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