Todo un arte la restauración de libros

Francisco De Luna

Xalapa, Ver. -La restauración de libros es un arte y es necesario para preservar la cultura y la historia. Emociona abrir cada una de las páginas antiguas, pero tan sólo al tacto podrían pulverizarse, son frágiles por su avanzado deterioro.

En la Biblioteca de la Ciudad de Xalapa, se instaló un taller con duración de un mes y funciona como un “hospital para libros”. Ahí, 15 estudiantes asumirán la labor para curar cientos de hojas, mismas que por el paso de las décadas, han cambiado de coloración, incluso corren el riesgo de perderse algunos párrafos.

Guadalupe Sánchez Álvarez, es investigadora de la Universidad Veracruzana (UV) con maestría en restauración y está a cargo de los jóvenes que repararán las obras literarias de este recinto cultural.

“Se trata de un taller interesante porque no hay teoría, es práctica y están aprendiendo a restaurar los libros”.

Inician desde la limpieza en seco, hasta la sumersión en agua con los componentes químicos que dejan capas repelentes de insectos.

Las labores iniciaron el 3 de enero y concluirán el 31 de este mismo mes. Todo se hace de manera manual. Restaurar un libro es minucioso y muy costoso, explicó la también Doctora en Historiografía.

Los muchachos al tener escases de material, elaboraron su propio cajón de luz que se utilizará para la última fase. Esto consiste en injertos y recuperación de todas las obras literarias.

Se trata de estudiantes que cursan la licenciatura en Historia, que ahora aprenden el oficio de restauradores, porque rescatan material y contenido, pues además harán el soporte digital de cada libro.

“Satanás” es una obra muy vieja, en sus páginas aborda temas relacionados con la invasión de Veracruz y el conflicto con la Casa Blanca. Es del año de 1914 y su autor es Alfonso López Ituarte. Sus hojas fueron desprendidas para entrar a un proceso de restauración.

También serán restauradas las actas notariadas de la ciudad de Puebla, que datan del año 1772, contiene 350 hojas y la rehabilitación la hace Bertha Lizbeth Olivares Delgado.

Mientras que María del Carmen Arenas Zamora, da mantenimiento a las biografías de veracruzanos distinguidos. La obra es del año 1974.

Otro de los textos es el del autor Leonardo Pasquel, que lleva por título “Luceros en el pozo”, contiene poemas que fueron dedicados a sus tres hijos.

Devolver al objeto a su estado original es prácticamente imposible porque el papel está quemado, poroso o contaminado, relatan los estudiantes mientras con un pincel o brocha retiran el polvo o sumergen en químicos a las páginas.

Entre los primeros pasos es desarmar el libro, hoja por hoja y limpiarlo con polvo de goma, cepillado y la limpieza en sumersión con agua destilada y bórax (polvo que limpia y ahuyenta plagas).

Posterior a ello se tiene injertar, es decir complementar las páginas que estén inconclusas “no podemos inventar, pero si hay una página que tiene trozada la mitad, se coloca un injerto, pero no se inventa el texto”.

Los mayores daños para los libros, van desde el polvo, humedad, microorganismos y que no se abran, así como el metal de los estantes que carcomen la pintura de las portadas.

Esta ocasión restauran 18 libros, 15 a manos de estudiantes de la Facultad de Historia, dos alumnas de servicio social y la bibliotecaria Bertha Lizbeth Olivares Delgado.

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