EN LA MIRA

SILVERIO QUEVEDO ELOX

CUITLAHUAC GARCIA, MUCHO POR AJUSTAR

A 20 días de iniciar su segunda campaña por la gubernatura, a Cuitláhuac García le faltan hacer algunos ajustes que le permitan mejorar su imagen y aumentar la popularidad frente al electorado e incluso que tienen que ver con la opinión pública y su manejo frente a los medios, pero más que nada generar certidumbre en los temas más sensibles para la población y donde no se ha visto una propuesta clara.

Por un lado el catedrático e investigador de la Universidad Veracruzana debe apartarse del exceso de confianza que parece haberle propiciado el resultado de las elecciones del 2016 cuando obtuvo alrededor de 809 mil votos siendo tercero porque PAN y PRI compitieron con sus respectivas alianzas con otros institutos políticos, lo que les permitió, sólo como coalición, quedarse con el primer y segundo sitio para la gubernatura.

No obstante, como partido, en forma particular, MORENA con quedó apenas debajo de Acción Nacional con 50 mil votos al lograr éste 859 mil sufragios y superó al PRI por 110 mil sufragios al llegar éste en tercero con 659 mil. Aunque Cuitláhuac sabe que mucho de los resultados se los debe al arrastre de Andrés Manuel López Obrador pero se muestra sobrado.

A esto debe sumarle que no ha abonado a su imagen personal y es secreto a voces que cada vez que se le habla de la campaña próxima para intentar de nuevo llegar al palacio de Gobierno, asegura que su trabajo de promoción lo hace cada vez que viene Andrés Manuel a Veracruz y precisamente, el candidato presidencial estará a fines de abril dos días después de que Cuitláhuac inicie formalmente su campaña para gobernador.

Y es que el abanderado ingresa en diferentes ocasiones a La Parroquia en la conurbación, ya sea en Veracruz puerto o en Boca del Río, y pasa en las mesas sin pena ni gloria, lo que cualquier otro político, sin duda, explotaría.

Falto de una parafernalia que para estos casos es válido se ve como cualquier ciudadano común que si bien le es útil en imagen a un político ya consagrado en su caso debería ser todo lo contrario.

Alguien comentaba que mínimo el aspirante a gobernador debería emplear un poco de mercadotecnia con un equipo de flashes a su lado para despertar expectativas entre los parroquianos. Lo mismo ocurre en algunas otras ciudades, pero particularmente en Veracruz y Boca donde es obligado un esquema por ser una caja de resonancia natural. Es decir, algo así como creerse que es el candidato.

Y no esperar hasta la campaña de Andrés Manuel de nueva cuenta por Veracruz para saltar al imaginario colectivo o acomodarse solo bajo la marca de MORENA.

También han surgido inquietudes en el trato a la prensa. Y si bien no es privativo de Cuitláhuac García si debería tomarse en cuenta. Pues en la entidad existe un sentimiento de indolencia, abandono y una prensa agredida y lastimada por los últimos gobiernos, pero lejos de dar un trato digno se ofrecen ruedas de prensa al vapor y en cafés sin el mínimo respeto y orden que puede darle más formalidad y reforzar su imagen.

Finalmente para Cuitláhuac es imperativo también caminar con los sectores productivos y los grupos sociales de la entidad abanderando y deshojando un gobierno futuro en sus distintos rubros.  Presentarle propuestas claras al electorado en los temas más sensibles como son seguridad que es el consabido talón de Aquiles del actual gobierno.

Sobre todo cuando las últimas encuestas, como la de éste lunes de SDP noticias, le brinda antes de arrancar campaña la valiosa oportunidad de un empate técnico con el frente de PAN-PRD y Movimiento Ciudadano.

 

 

MUY EN CORTO

 

EL DESORDEN DE AMERICO CON MEADE.  Si del Nacional no se avizora una buena organización el estatal de Américo Zúñiga menos y sigue sin dar golpe. La andanada de críticas en los medios contra de ese partido y sus operadores del área tienen un origen y es el desdén y  desconocimiento de la gente de medios que comienza por el propio ex alcalde Xalapeño.

El que salió más raspado con la ola de notas negativas en la mayoría de los medios principalmente en articulistas y columnistas fue el candidato presidencial de ese partido, José Antonio Mead.

Nadie supo previamente quien era el responsable. Y fue una echadera de la bolita entre unos y otros, al final nadie quiso siquiera hablar de la organización del evento.

Fueron tan selectos en la invitación de columnistas y personajes reconocidos de la prensa que se olvidaron de la tropa y las quejas les llovieron. Parece que Américo y su equipo están destinados a cuidar sus intereses particulares que a velar o coadyuvar por la campaña presidencial.

O quizá sea la misma actitud que tienen muchos priistas. Simular que van en el barco que se hunde y hacer todo lo contrario para hundirlo más pronto, dejando a un candidato a gobernador que se las arregle como pueda.

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