Muere el escritor y traductor Sergio Pitol, Premio Cervantes

Redacción

Este jueves a las 9:30 horas murió el escritor y traductor Sergio Pitol Deméneghil; su deceso se debió a una afasia progresiva que padecía desde hace varios años.

Laura Demeneghi, sobrina de Pitol, informó que su tío pasó una noche complicada. Y la mañana de este día, expiró en su habitación de la casa marcada con el número 11 de la calle Pino Suárez, en Xalapa.

Nacido en Puebla el 18 de marzo de 1933 Pitol fue un escritor, traductor y diplomático mexicano cuya vocación la volcó hacia la promoción de los derechos humanos en México y al cuestionamiento de orientaciones políticas que coloquen al ser humano por debajo de la razón de Estado.

Como se escribe arriba, Sergio Pitol nació en Puebla, pero desde los cuatro años se trasladó al ingenio veracruzano El Potrero, tras la muerte de su padre. Al poco tiempo, cuando tenía cinco años, su madre murió ahogada en el Río Atoyac. Huérfano, creció en una casa grande en este pequeño pueblo de menos de tres mil habitantes.

Pasó su infancia rodeado de adultos que expresaban en sus conversaciones una gran nostalgia por el mundo anterior a la Revolución, un mundo destruido del que guardaban recuerdos contradictorios: tan pronto evocaban las virtudes de aquel paraíso perdido como se quejaban por las miserias y calamidades que habían pasado en aquella época.

Fueron precisamente esas experiencias las que influyeron notablemente en la creación de sus primeros cuentos, los de Tiempo Cercado e Infierno de todos, que no son más que “el resultado de un ejercicio de limpieza, una vía de escape de ese mundo asfixiado, enfermo, con tufo a lugares oscuros, cerrados y aislados”, como él mismo afirmó en una entrevista de 1989.

Se licenció en derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, y fue titular de esa carrera en su alma máter, la Universidad Veracruzana de Xalapa y en la Universidad de Bristol. Fue miembro del Servicio Exterior mexicano desde 1960, para el que trabajó como agregado cultural en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga. Su paso por Moscú5 afianzó en él su afición por la literatura rusa en general y por Antón Chéjov en particular.

A lo largo de su vida recibió varios reconocimientos como el Premio Xavier Villaurrutia en 1981; Premio Juan Rulfo en 1999; Premio Miguel de Cervantes en 2005 y el Premio Internacional Alfonso Reyes en 2015.

Residió en Roma, Pekín y Barcelona por motivos de estudio y trabajo. En esta última ciudad vivió entre 1969 y 1972 traduciendo para varias editoriales, entre ellas Seix Barral, Tusquets y Anagrama (la cual publica sus obras en España). Sus últimos años los pasó en la ciudad de Xalapa donde murió este día a los 85 años de edad.

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