Invasión de áreas verdes en El Olmo, en riesgo de convertirse en un problema social

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.-La invasión de áreas verdes en la colonia El Olmo de la ciudad de Xalapa, se expandió durante este mes. La construcción de casas aumentó hacia el fraccionamiento “Monte Magno”.

El derribo de árboles, se observa desde cualquier punto de los alrededores de esta zona que también es conocida como “El Realengo”.

De acuerdo con los vecinos del fraccionamiento “Balcones de Xalapa”, el acaparamiento de las áreas verdes fue de aproximadamente dos hectáreas, aunque ahora calculan que el apoderamiento se duplicó.

Recuerdan que fue desde el año 2007 cuando un grupo de familias comenzaron a derribar árboles, abrir caminos, colocar escalones improvisados e instalar cables en los postes de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para robarse la energía eléctrica.

Esta zona fue conformada desde hace 11 años por un aproximado de 130 casas, pero al paso del tiempo se expandieron al llegar más personas y actualmente son un aproximado de 500 familias las que residen en ese lugar.

Se ubican al sur de la capital veracruzana. Hay dos maneras de llegar a El Realengo: por la calle Pinos y Cedro de la colonia El Olmo o por Monte Novo, cerca de Monte Magno, pues la invasión está en las inmediaciones de Las Ánimas.

En febrero de 2018, el líder de Marcando el Cambio por los que Menos Tienen (Mecaplom), Eleno Hernández Hernández, durante una manifestación en la plaza Sebastián Lerdo de Tejada, reconoció la invasión y el robo de energía eléctrica para su colonia.

También recordó que desde hace más de una década los terrenos fueron invadidos inicialmente por el Frente de Defensa Popular (Fredepo), aunque las situaciones se complicaron entre organizaciones, al punto de entrar en conflictos.

El aspecto al interior de El Realengo, es de casas pequeñas a medio construir. Todas están construidas con tablas y techos de lámina de zinc y cartón. Se observan endebles, con cables que cuelgan como tendederos entre una y otra casa.

Una calle amplia sin pavimento atraviesa frente al hacinamiento de viviendas. Las casas más recientes están bajo los grandes árboles, otras fueron construidas a lado de las raíces donde han sujetado las paredes de madera.

Entrar al lugar es prácticamente imposible. Los vecinos se turnan para cuidar ambas entradas a manera de protección luego de que en junio de 2017 tuvieron conflictos porque ocurrió un intento de desalojo.

Además en esa fecha, una mujer resultó herida de bala, por el disparo de un elemento de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), cuando los colonos se organizaron para impedir que el puente vehicular fuera derribado, sin embargo la obra fue demolida.

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