Desde hace siete años, piden reparación de daños por dragado a un arroyo, en Poza Rica

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.- Han transcurrido siete años desde que la casa de don Jorge Luis Espino Gallardo se derrumbó. Su patrimonio fue “tragado” por el arroyo “Salsipuedes” en la ciudad de Poza Rica, municipio ubicado en el norte del estado de Veracruz.

Él es cabeza de una de las 30 familias que sufrieron afectaciones en sus propiedades cuando la compañía “Occoroni”, subcontratada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realizó el dragado de los arroyos en esta cabecera municipal.

Lo que fuera la vivienda marcada con el número 205, se ubica en la calle Cinco de la colonia Benito Juárez.

Esa obra provocó daños en muros, casas y patios de varias familias que residen en las colonias 27 de Septiembre, Los Sauces, Insurgentes Socialistas, Aviación Vieja, Lázaro Cárdenas, Benito Juárez, Manuel Ávila Camacho, La Ceiba, Nacional e Ignacio de la Llave, sólo  por mencionar algunos de los sectores poblacionales donde surgieron inconformidades por parte de los colonos.

Don Jorge Luis recordó que los trabajos comenzaron cuando el afluente fue dragado por la compañía “Occoroni”, labor que realizó de 2011 a 2012, con el entonces presidente municipal priista, Alfredo Gándara Andrade.

En el lugar, también conocido como el “Puente de los Novios”, vive don Jorge y la siguiente casa es la de su hermana, una propiedad que está en la orilla del arroyo pero que también de manera lenta se han hundido los cimientos.

Contó que los deslaves comenzaron a dañar los cimientos de su domicilio; meses después colapsaron tramos de una barda perimetral y las planchas de concreto hidráulico que conformaban su patio quedaron sobre el caudal y además, le afectó la tienda que comenzaba a ampliar para tener más ingresos por la venta de carne de pollo y puerco.

Su esposa y él, después de varias semanas de presenciar los agrietamientos en los pisos y las paredes de su hogar, tuvieron que salir de su vivienda porque le representaba un peligro por las afectaciones que tenía.

Pero no tenía un lugar dónde vivir y ahora adaptó un espacio que ocupa como tienda, aunque al paso de siete años, ni Occoroni, mucho menos Conagua y las autoridades municipales, se hicieron responsables de los daños.

A pesar de que asegura les dieron dictámenes y promesas para rehabilitar las casas, estas jamás se cumplieron y muestra desde el puente las evidencias del olvido municipal.

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