Hora Cero

Veracruz en el semáforo económico
Luis Alberto Romero
La organización México ¿cómo vamos?, que se define como un colectivo de investigadores integrado por un grupo plural de académicos y expertos en economía y política pública mexicana, dio a conocer en días pasados un ejercicio de evaluación de las entidades del país.
Ese colectivo agrupa a investigadores y académicos de instituciones de tanto prestigio como el Centro de Investigación y Docencia Económicas, el Colegio de México, la Universidad de Harvard, el Instituto Tecnológico Autónomo de México, el Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, y la Universidad Nacional Autónoma de México, por citar sólo algunos ejemplos para ilustrar la seriedad de los trabajos que difunden.
México ¿cómo vamos? Difunde cada quince días boletines sobre las políticas públicas del país y de las entidades federativas, así como lo que el colectivo denomina “Semáforo económico”, que contiene indicadores de economía y generación de empleos.
En pocas palabras, se trata de una organización no gubernamental, que por la calidad y alto nivel de sus integrantes no se puede subestimar.
Pues bien, el más reciente trabajo correspondiente al “Semáforo económico” aporta indicadores que resultan preocupantes para Veracruz, porque de los ocho apartados, en siete aparece el color rojo.
La evaluación del desempeño de Veracruz y su gobierno aporta datos comparativos entre el cuarto trimestre de 2016 y el mismo periodo de 2017; es decir, el primero de dos años en que ocupará la gubernatura del estado Miguel Ángel Yunes Linares.
El crecimiento económico de la entidad, de un año a otro, se ubicó en -3.2 por ciento, cuando la meta nacional fue un crecimiento de 4.5 anual. Veracruz, en ese indicador, no sólo no creció nada, sino que su economía registró números negativos.
Igual ocurrió con la meta de generación de 18 mil 675 empleos acumulados al primer trimestre de 2018; la entidad sólo generó 3 mil 79 empleos formales, de acuerdo con cifras oficiales.
En productividad pasó Veracruz de 132 a 124 pesos producidos por hora trabajada, lo cual también consigna un decremento.
En el indicador de pobreza laboral también se muestran malos números, dado que la entidad pasó de 54.7 a 54.4 por ciento. La meta de reducir el porcentaje de la población que no cuenta con la capacidad económica para adquirir la canasta básica con su ingreso laboral prácticamente tampoco fue alcanzada en el estado.
La informalidad laboral se mantuvo exactamente igual de 2016 a 2017: 61.2 por ciento; en tanto que la desigualdad laboral aumentó, aunque de forma mínima, para pasar de 0.388 a 0.390.
Aunque la deuda pública pasó de 5.2 a 4.9 por ciento con respecto al Producto Interno Bruto, Veracruz sigue como una de las entidades más endeudadas, aunque ese indicador no se puede adjudicar a la presente administración, sino a las dos anteriores, la de Fidel Herrera y la de Javier Duarte sobre todo, que encabezaron periodos gubernamentales caracterizados la irresponsabilidad en el manejo de los recursos.
El único indicador que sí se puede adjudicar al gobierno estatal es el relacionado con la ocupación en el gobierno y en ese apartado, Veracruz no registra malos números, dado que se logró pasar de 4 por ciento a 3.7, un avance de tres décimas que ubica al estado con mejores números que la meta nacional.
Fuera de este último indicador, el comportamiento de la economía veracruzana llama a la preocupación, fundamentalmente por la baja generación de empleos; por los malos números en productividad; por la pobreza laboral; y por el decremento económico de 3.2 por ciento.
Por supuesto, no son variables que dependan del gobierno estatal; son, a fin de cuentas, cifras que ilustran a la perfección la crisis económica que enfrenta Veracruz. @luisromero85

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