Desde el Café

Traca traca por una capilla
Bernardo Gutiérrez Parra
El traca traca ocasionado por la construcción de una capilla en un predio del fraccionamiento Lomas Verdes, donde no debería estar porque ese predio es de los vecinos, se resolverá con la demolición de la misma para que se construya en otro lugar.

La historia comenzó hace más de diez años cuando un grupo de feligreses levantaron una estructura “provisional” para lleva a cabo su culto religioso. Pero ahora esos mismos feligreses encabezados por un párroco, pretenden construir una capilla con todas las de la ley y los vecinos protestaron.

Angélica Ivonne Cisneros Luján, síndica única del Ayuntamiento xalapeño, dijo que fueron los propios vecinos los que solicitaron recuperar ese espacio y remover la construcción edificada de manera irregular.

Cisneros Lujan indicó que tras analizar con cuidado el expediente, se determinó que ese terreno es de los dueños de las viviendas y los planos especifican muy claramente que el área es exclusiva para cajones de estacionamiento.

La funcionaria agregó que se notificó al párroco encargado de la capilla que no tienen autorización para construir ningún templo de culto, como tampoco para conectarse a la red de agua potable.

Además, manifestó que se pidió apoyo a Bernardo Téllez Juárez, encargado de Asuntos Religiosos del Gobierno del Estado, para realizar una reunión con los interesados. Antes, se les invitó a otra junta para aclarar el problema pero no asistieron.

Como puede leerse, el proceso de remoción de la capilla se está llevando a cabo dentro de los parámetros adecuados. Nadie está violando ninguna ley terrenal como tampoco ninguna ley divina.

Pero hay quienes no piensan así y aseguran que el Ayuntamiento está cometiendo una serie de irregularidades, arbitrariedades y barbaridades.

Mateo Rivera Vega, presidente del Patronato Proconstrucción de la Capilla de San Francisco de Asís (que así se llama la actual estructura), dijo que la directora de Desarrollo Urbano Municipal, Angélica Carmona Olivares les hizo llegar un oficio donde les da un plazo de 15 días para demoler la capilla.

“La servidora municipal pisotea nuestra Carta Magna al violar flagrantemente las garantías en ella establecidas, toda vez que violenta nuestros derechos fundamentales de libertad de religión o libre culto y no discriminación” dijo don Mateo al que seguramente el Altísimo le jalará las orejas porque él sí se está pitorreando del octavo mandamiento.

Nadie está violando los derechos humanos, ni las garantías individuales, ni la libertad de culto de esa feligresía. Nadie los persigue para obligarlos a creer en otra religión y mucho menos los están amenazando con cárcel si insisten en seguir invadiendo ese terreno. Tampoco hay ningún tipo de discriminación en una acción que a todas luces está amparada en la ley.

¿De dónde sacaría este señor esas falacias?

Pero don Mateo fue más allá al manifestar que ante las acciones “violentas y hostiles por parte de un pequeño grupo de vecinos” acudieron a la Comisión Estatal de Derechos Humanos para que intervenga y “evite actos que pudieran derivar en una tragedia”.

¡Por Dios don Mateo! Los vecinos no están pidiendo que sea derrumbada la Basílica de Guadalupe, la Capilla Sixtina o la Iglesia del Santo Sepulcro.

Lo único que desean es que les devuelvan el terreno que tanto usted como su Patronato se agandallaron desde hace diez años y de donde se han estado robando hasta el agua.

Eso es todo.

bernardogup@hotmail.com

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