Hora Cero

Basura electoral y guerra de lodo
Luis Alberto Romero
Este miércoles, en el último minuto del día, terminaron las campañas políticas correspondientes al proceso 2017-2018.
El próximo primero de julio, el domingo, los ciudadanos acudirán a las urnas en la que se considera como la elección más importante en la historia del país, por el número de cargos en disputa.
Se votará para presidente de la República, 128 senadores, 500 diputados federales, 9 gobernadores (Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Yucatán y Veracruz), legisladores locales y en algunos casos, presidentes municipales. En total, 3 mil 326 cargos de elección popular.
En el balance de las campañas recientemente concluidas, destaca el excesivo número de mensajes que recibimos los ciudadanos a través de medios masivos y redes sociales.
Durante los 90 días, los mexicanos fuimos bombardeados por la propaganda de partidos y candidatos. La autoridad electoral federal confirmó que fueron 23 millones de spots en ese lapso, sin contar con los que corresponden a procesos locales y, por supuesto, los emitidos en redes sociales y las campañas disfrazadas para favorecer o denostar a los contendientes.
Si usted es usuario de las redes sociales, como lo es un alto porcentaje de mexicanos, entonces con seguridad también recibió una lluvia de mensajes, videos y propaganda disfrazada de notas informativas.
Igual ocurrió con la telefonía celular, vía SMS y/o las llamadas de supuestas casas encuestadoras.
Durante esos 90 días, la propaganda fue excesiva e incluyó un número indeterminado de anuncios espectaculares.
Lo bueno es que la tortura de las campañas ya terminó y ahora sólo falta que pase el llamado periodo de reflexión, una veda electoral de tres días, así como las actividades de los órganos electorales para promover la participación ciudadana.
A propósito de la propaganda electoral, este jueves llamó la atención un trabajo periodístico difundido por el diario Excélsior. La nota habla de una reducción en la generación de basura electoral, aunque establece que ésta tardará unos 80 años en degradarse; es decir, pasarán 13 sexenios, 13 presidentes de la República, y esos desechos seguirán ahí.
El mencionado trabajo retoma el hartazgo social por las campañas políticas. Indica que la Fundación México Sustentable señala que los partidos no usaron materiales amigables con el medio ambiente para promoverse a través de mantas, lonas y pendones.
Así termina el periodo de campañas, con un evidente hartazgo y cansancio social por el bombardeo propagandístico.
Ocurrió que al ser elecciones concurrentes, de un golpe fue generada una cantidad impresionante de basura electoral que tardará años en degradarse.
Por otro lado, salvo algunas excepciones, las campañas se caracterizaron más por la guerra de lodo que por presentar propuestas concretas. Parecía que las ocurrencias y los golpes bajos ganaron terreno a la inteligencia e, incluso, al sentido común.
El ring en que se convirtieron las redes sociales contribuyó a polarizar los ánimos; y la guerra sucia fue intensa.
Probablemente fueron más los esfuerzos de partidos y candidatos por descalificar a los adversarios, que por promoverse con responsabilidad. Todo lo que golpea al contrario me fortalece, parecía la consigna; aunque no necesariamente sea así.
Al final, pasado el periodo de campañas y el bombardeo de propaganda y guerra sucia, queda un par de días para la reflexión y para atender el llamado de la autoridad electoral sobre la importancia de asumir el deber ciudadano y el derecho a votar. @luisromero85

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