Hora Cero

Los abucheos contra Fidel

La definición, a tribunales

Luis Alberto Romero

A Séneca, filósofo, orador, político y escritor romano, se le atribuyen dos frases que son útiles para describir el momento actual en la vida del ex gobernador veracruzano Fidel Herrera Beltrán: “Todo poder excesivo dura poco”; y “El primer arte que deben aprender los que aspiran al poder es el de ser capaces de soportar el odio”.

Como senador, pero sobre todo como gobernador de Veracruz, Fidel Herrera llegó a acumular mucho poder político y económico.

Fue tanto su peso, fuerza e influencia en las decisiones políticas, que logró lo que muy pocos gobernadores en la historia de la entidad: imponer sucesor.

Fidel construyó candidaturas e impuso alcaldes y diputados. Prácticamente nada se movía en Veracruz, en el contexto político, sin la autorización del entonces gobernador, bajo cuya tutela se creó una nueva élite en la alta burocracia estatal.

La iglesia de la fidelidad veracruzana se caracterizó más por los excesos que por la las obras y acciones de beneficio colectivo; y sus acólitos resultaron malos para el servicio público, y hábiles para la rapiña y para el enriquecimiento al amparo del poder.

La etapa de Duarte en el gobierno veracruzano fue la máxima expresión de la cleptocracia en la entidad.

Este domingo, lejos de sus viejas glorias de hace una década, el de Nopaltepec acudió a las urnas en Veracruz. Llegó en silla de ruedas, visiblemente disminuido, y fue objeto de una expresión del rechazo y del repudio que su imagen inspira en un amplio sector de la población de la entidad.

Así es el poder, efímero y veleidoso.

La definición, a tribunales

Cuando el candidato de Morena al gobierno de Veracruz, Cuitláhuac García Jiménez, acudió a emitir su voto, por la mañana de este domingo, fue abordado por periodistas.

Dijo el abanderado de dicho partido que esperaría hasta la una de la madrugada del lunes para fijar un posicionamiento con relación al resultado de la jornada.

Por enésima ocasión, señaló al gobernador del estado, Miguel Ángel Yunes Linares, por intervenir en el proceso de forma indebida; y no descartó que se impugne la elección veracruzana.

Pareciera precipitado anunciar impugnaciones cuando ni siquiera se conocían tendencias a la hora en la que el de Morena lanzó dicha aseveración; como sea, la declaración de Cuitláhuac confirma lo que de antemano ya se sabía: que una vez más, la elección en la entidad será definida en los tribunales, dadas las múltiples quejas de partidos, candidatos y hasta particulares.

De forma reciente, en este espacio apuntaba que en los últimos tres procesos locales, 2016 para elegir al gobernador y diputados; 2017 para renovar ayuntamientos; y 2018 para ejecutivo y legislativo, ha sido evidente la tendencia hacia la judicialización.

Recordamos también que los últimos tres gobernadores veracruzanos han asumido el cargo tras largos procesos para desahogar las denuncias por supuestas irregularidades.

En 2004, Fidel Herrera llegó al gobierno estatal muy cuestionado; se dijo en su momento que quien verdaderamente había ganado esa elección fue el entonces panista Gerardo Buganza.

Javier Duarte, en 2010, compitió con dados cargados (todo el aparato gubernamental operando en su favor) y por eso fue denunciado, dada la inequidad de la contienda en la que derrotó a Miguel Ángel Yunes, quien ganó seis años después, en 2016, pero fue señalado por supuestas irregularidades por parte del perdedor de esa elección, Héctor Yunes Landa.

En esta ocasión, todo apunta a que, sin importar el resultado, el segundo lugar en la contienda recurrirá a los tribunales, donde un escenario de anulación no se puede descartar de antemano. @luisromero85

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