Costa de San Juan, incluido en humedales de Importancia Internacional

Francisco De Luna

Alvarado, Ver.- La Costa de San Juan es un ejido que vive prácticamente de la pesca y en ello basan su economía. Este lugar tiene apenas unas 45 viviendas y se fundó hace 55 años. La gente radica en medio del sistema lagunar del municipio de Alvarado.

Para llegar hasta este lugar, es necesario recorrer casi 20 minutos en lancha, atravesar zona de manglares así como un escenario de interminables aguas que llegan de las cuencas del Papaloapan, Tlalixcoyan y Cosamaloapan.

Mientras se avanza, en ocasiones el “bote” se abre paso entre lirios acuáticos y la vegetación sumergida en los humedales. Se trata de una elevada biodiversidad y ecosistemas representativos.

El asesor técnico de la comunidad, Juan López Sayago, refiere que ahí viven en promedio 150 personas dedicadas a la pesca, aunque también a la silvicultura, otra fuente de ingresos cuando llegan a escasear los peces.

San Juan está al centro del sistema lagunar de Alvarado y la única vía de acceso es a través de lanchas. Se localiza al sureste del estado de Veracruz, en la llanura costera sur del Golfo de México, conocida localmente como llanura de Sotavento.

Dentro de los manglares, existen canales que permiten la pesca de diversas especies que posteriormente comercializan de manera local, con productos como jaiba, camarón, mojarra y robalo.

Los lugareños cuentan que hay al menos 150 especies de anfibios, reptiles y mamíferos, también unas 300 variedades de aves que conviven prácticamente con las familias que viven entre estas aguas.

Por el entorno ecológico del sistema lagunar de Alvarado, este fue incluido el 2 de febrero de 2004 en el listado de humedales de Importancia Internacional.

Adentrarse a Costa de San Juan, es observar que afuera de las casas están las embarcaciones, cangrejos que corren a esconderse al paso de los visitantes y aves que levantan vuelo al mirar a los extraños.

El calor rebasa los 30 grados y un enjambre de zancudos intentan succionar la sangre de paseantes y habitantes mientras se avanza con las lanchas por medio de los canales de agua que llevan a las zonas de pesca, así como de conservación del mangle.

Los pescadores cuentan que para trabajar en estas aguas se debe tener destreza para no caer de las lanchas, saber maniobrar para la pesca, pero jamás matar a algún animal o serpiente porque saben que eso significa alterar el entorno ecológico.

Pero sí lamentan que las empresas como los ingenios azucareros y alcoholeras sigan contaminando estos afluentes con las descargas que realizan con sustancias tóxicas “y la fauna que no huye se muere cuando escurren los contaminantes”, refiere Albino Fernández San Juan, uno de los pescadores de la laguna de Alvarado.

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