En Xico los toros bailan al son de la pirotecnia

Francisco De Luna

Xico, Ver.- “En Xico a los toros no se les agarra por los cuernos, aquí se les hace bailar con la pirotecnia”, cuenta Francisco Tlaxcalteco, un señor de 62 años y quien durante tres décadas ha bailado en honor a María Magdalena, patrona del pueblo.

Don Pancho apenas había terminado de danzar con el grupo “El Xiqueño”, nombre de los integrantes que bailaron durante la procesión y en las principales calles de este “Pueblo Mágico”, cuando accedió a la entrevista.

Con varios tragos de aguardiente encima y con voz carrasposa, detalló que el “torito” tiene un peso de 70 kilogramos y 12 docenas de cohetones así como buscapiés, para que al momento de encenderlos, la gente baile y brinque para no ser alcanzada por el fuego.

El Xiqueño será quemado el 23 de julio, aunque varios grupos comenzaron este sábado 21 y así continuarán durante toda la semana por las fiestas patronales de este pueblo ubicado a escasos 25 kilómetros de la ciudad de Xalapa.

Para este sábado quemarán 14 toritos, el domingo y lunes encenderán otras cantidades similares “estos duran hasta la octava, es decir para dentro de ocho días para seguir quemando los toros”.

Cuenta que danzantes y “toreros” acuden a la casa del mayordomo para trasladar la “cera” y pasear a la patrona del pueblo hasta llegar a la iglesia principal. Este año el responsable de la fiesta patronal fue Miguel Cuel.

La estructura de El Xiqueño pesa 70 kilos, aunque algunos llegan a tener más peso que rebasan los cien kilos.

Armar el torito puede llevarles hasta una semana, mientras que el “cuhetero” (sic) es quien se encarga de acomodar la pirotecnia. “El Xiqueño tiene 12 docenas, es decir una gruesa de cohetes”.

El toro es cargado entre varios, a cada uno le corresponde turnos. Pero hay quienes dirigen a los cargadores. Los guías llevan los cencerros, pequeñas campañas toscas elaboradas de metal. Además, significa la representación del toro mayor al que le colgaban el instrumento para que el resto del ganado los siguiera.

“Somos los guías del que carga porque el que carga no ve al frente ni los alrededores. Tenemos que prevenir que el que viene atrás no pegue con ninguno. También para quemarlo que es así como se da cuenta cuando salen los cohetes porque el que carga no ve hacia arriba. Y se les tiene que decir porque los cuhetones al salir jalan y debe de asegurarse”.

Uno de los guías porta un bastón, algunos con formas de animales como serpientes, venados, pero también hay adornados con flores; esto representa arriar al ganado, refiere don Francisco Tlaxcalteco que menea el vaso de plástico que contiene poco licor y que saborea con la mirada.

Él es originario de Xico y tiene 62 años “pero no se me nota la edad porque tomo puro aguardiente y me conservo en alcohol”, dice y abraza al pesado toro –una obra de arte que se enciende y hace brincar a los espectadores-.

Al mismo tiempo, alza el vaso y pide darle un “jalón de machos” a la bebida. Tómale todo, que se sienta el rigor. Todos los que nos unimos a este grupo deben darle aunque sea un trago a esta bebida, dice don Pancho –mientras en la garganta pasaba una sensación de fuego y acidez que involuntariamente lleva a hacer algunos gestos- ellos ríen y sacuden los pies al ritmo de la música de viento frente a la iglesia de María Magdalena.

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