EN LA MIRA

 

SILVERIO QUEVEDO ELOX

APIVER, “PASTEL” CODICIADO

Justo en la semana que acaba estuvo presente en Veracruz el coordinador de Puertos y Marina Mercante, Guillermo Ruiz de Teresa, para anunciar que la ampliación al puerto se terminará en este sexenio, ó sea, en los casi tres meses y medio que faltan para que concluya esta administración.

Y en su visita apareció, después de un rato de no hacerlo en público, el actual director de la Administración Portuaria Integral, Juan Ignacio Fernández Carbajal, quien ya suma diez años en el cargo, es decir ha pasado por tres gobernadores, en donde ha tenido que lidiar incluso con temas de salud que lo han obligado a ausentarse por dos largos ratos de sus obligaciones y en donde ha dejado el control en manos del gerente de Comercialización, Manuel Liaño Carrera.

En efecto, el hoy titular de origen poblano llegó al cargo por una recomendación de su hermano, el director de FEMSA, (Coca Cola y Oxxo) Antonio Fernández Carbajal, que al final fue el «fiel de la balanza» entre los que se manejaban para tan importante encomienda.

En aquellos años sustituyó a Jorge González Olivieri, quien fue separado del cargo por Lorenzo Lazo Margain y que fungía como director de Fomento y Administración Portuaria de la SCT.

El que de dejaba la dirección era un sinaloense que había llegado en el 2013 pero que se iba con fuertes acusaciones de corrupción como el hecho de que la Auditoría Superior de la Federación detectó millonarios contratos que fueron amañados para beneficiar a determinadas empresas por parte de González Olivieri, sin que las firmas reunieran con los requisitos ni presentaran precisamente las mejores ofertas.

La posición se dijo que estaría en manos de un panista pero «El Diablo» Fernández usó sus influencias y en una cena privada, que se prolongó hasta altas horas de la madrugada con un funcionario de altísimo nivel sacó el nombramiento para su consanguíneo.

Hoy que se avecina una nueva alternancia gubernamental el tema de los puertos es una incógnita sobre todo el del Puerto de Veracruz que es el más emblemático del país y donde se maneja mucho dinero.

Sobre todo porque Juan Ignacio Fernández luce bastante disminuido en su estado de salud y su hermano ya no representa su mayor fortaleza en el cambio de régimen que se avecina para México.

Además los «románticos» del sistema portuario mexicano comentan que ya es hora que el Puerto de Veracruz sea administrado por un veracruzano, por lo que estaríamos ante un cambio inminente en Apiver.

Pero hay algo clave. APIVER como otras dependencias importantes, por tratarse del puerto, son un tema de seguridad nacional. Y eso pues, es otra historia, por lo que quien se maneje deberá se palomeado al más alto nivel.

MUY EN CORTO

EL “CAMALEONISMO” EMPRESARIAL. En su reciente columna, Maquiavelo señala el “camaleonismo” de algunos líderes de los empresarios veracruzanos en el sentido de que ahora sí hasta le organizan reuniones al gobernador electo, Cuitláhuac García Jiménez, cuando antes, algunos de ellos que están bien “fichaditos”, se la jugaban abiertamente por el hijo del gobernador en turno, Miguel Angel Yunes Linares y quien pretendía dejarlo como el sucesor en la administración estatal.

Más que precisas las reflexiones de Maquiavelo puesto que el futuro secretario de Desarrollo Económico, Ernesto Pérez Astorga ya anunciado por Cuitláhuac para integrar su gabinete era uno de los eslabones que se encargaba, con una enorme losa en su espalda, de convencer a los hombres de negocios a que creyeran en el proyecto de MORENA, y el cambio que representaba el catedrático de la UV y el mismo Andrés Manuel López Obrador.

Difícilmente fue escuchado, pocos le creyeron, y aunque algunos sabían que existía la posibilidad de que el candidato morenista llegara a Palacio de Gobierno, seguían jugándola por el lado del partido Acción Nacional y la dinastía Yunes. Hoy, sin recato alguno, se entregan al ganador, pero bien se sabe de su latir camaleónico.

El propio senador electo, Ricardo Ahued Bardahuil fue uno de los que logró empujar y hacer que varios empresarios se quitaran la mascada embutida en la boca, para que le apostaran abiertamente a MORENA, pero en muchos casos, el miedo al régimen yunista se los impedía.

Ahued lo dijo en distintas ocasiones: Varios de mis conocidos, amistades del sector empresarial me ha dicho que sí van con nosotros, lo han demostrado pero con la mano tapando su boca, lo han susurrado para no ser escuchados. A esos, sin embargo, quizá se les de más valor que a los que ayer enarbolaban la bandera azul de Yunes y hoy se dicen afines a MORENA.

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