EN LA MIRA

SILVERIO QUEVEDO ELOX

AÑO O DUO DE HIDALGO

El gobernador electo, Cuitláhuac García Jiménez debe dejar de señalar las anomalías de la presente administración de Miguel Angel Yunes Linares.

Lo único que el mandatario elegido en las urnas por la confianza depositada en él de más de un millón de 600 mil veracruzanos tiene que hacer es emprender las acciones legales necesarias de haber desvíos o desfalcos en las arcas del Estado.

De lo contrario irá generando un discurso igual que el que Yunes Linares hizo con el ex gobernador Javier Duarte. Al que se la pasó acusando de saqueador y no cejó en hablar de corrupción con arranques y acciones que lo dejaron bajo sospecha y que lo encasillaron después de un tiempo, en un “circo” mediático que a la postre se le revertiría quitándole a su partido del poder.

Por ende, el catedrático de la UV no debe enfocarse a que esto se trata de un año de Hidalgo pues si como señalan los propios diputados de MORENA y se confirma, se han beneficiado a empresas afines al mandatario, la bancada de legisladores ya debe proceder a las denuncias correspondientes además de llevar a los medios sus señalamientos.

Porque entonces no se estaría frente un Año de Hidalgo sino frente a dos que ha durado esta corta administración del “Reich” yunista y que trae consigo esas presuntas anomalías desde diciembre del 2016.

Seguir acusando mediáticamente de posibles anomalías conlleva a alertar a sus autores a prepararse y a anunciarle que pueden proceder en su contra. Se ha hablado que es uno, incluso, de los tres grandes expedientes negros que tiene Andrés Manuel López Obrador en tratos con Enrique Peña Nieto.

El primero, el de Emilio Lozoya con el caso de los sobornos millonarios de Pemex, el de Graco Ramírez, gobernador de Morelos y el de Yunes Linares. Pero en realidad habrá acciones legales que permitan ir en contra de este régimen veracruzano?

De ser así entonces, deberán proceder y evitar una vez más, que se convierta el futuro gobierno en un repiqueteo de quejas como lo hizo Yunes con Duarte, sino por el contrario ir a los hechos y castigar a quienes hayan incurrido en corrupción.

De esta forma la bandera por la que llegó AMLO al poder y por ende, el propio Cuitláhuac, estarán siendo enarboladas.

MUY EN CORTO

LA “BISAGRA” MAS QUE CARA. No pudo haber frase más que perfecta para un cuarteto que llegará a la próximo legislatura de Veracruz. Y es que el famoso “perdiendo se gana” le encaja muy bien a los diputados locales electos del PRI y Verde que podría quedar en tres por cierto, pero que al final serán el fiel de la balanza en las votaciones por mayoría calificada para las propuestas que se hagan en el Congreso.

Como se sabe una de ellas, de las más importantes, es la designación de los doce magistrados que se requieren incorporar al Poder Judicial del Estado y a quienes pretendía proponer el gobernador Miguel Angel Yunes. Además que también podrían echar abajo, pero se necesita las dos terceras partes del total de los 50 legisladores que integran el Congreso Local, la designación del Fiscal Anticorrupción realizada recientemente y que recayó en Marcos Even Torres en una jugarreta de PAN y PRD.

Los diputados electos del PRI y PVEM son el líder cenecista, Juan Carlos Molina Palacios, la ex suplente del senador Héctor Yunes Landa, Erika Ayala, Jorge Moreno Salinas, y por el Verde Ecologista, la hija precisamente del ex candidato a gobernador, que entró como plurinominal al igual que el resto de la lista, Andrea Yunes Yunes.

Son pues estos personajes, excepto una de las legisladoras, los que le saldrán más que caros al régimen de MORENA o a quienes manejen el Congreso Local si quieren irse por la famosa “planchadora” y entrar en negociación con estos para hacer pasar las iniciativas de Ley que requieran de las dos terceras partes del mismo, debido a que estos diputados son la famosa “Bisagra” que permitirá obtener las fracciones que marca la Ley.

Así que aún cuando no metieron un solo diputado por mayoría, es decir electo en las urnas, y los cuatro son por representación proporcional, perdiendo pues, saldrán ganones al corresponderle sumar la mayoría.

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