Desde el Café

El secuestro de Leslie y la realidad veracruzana
Bernardo Gutiérrez Parra
El video es estrujante. Leslie se baja de un taxi y al momento de cerrar la portezuela hace un giro de 180 grados. Camina dos pasos, trae una llave que introduce en la cerradura del portón de su casa. En ese momento comenzó su suplicio, aunque ella no lo sabía.

Algo ya iba mal porque entre meter una llave a una cerradura, darle la vuelta y abrir una puerta, el tiempo que se consume son máximo tres o cuatro segundos. De acuerdo con el video la joven tardó más de 30 infructuosos segundos y no logró abrir el maldito portón.

Al momento en que la joven se baja del taxi un auto blanco se para atrás, la chica voltea a verlo por breves segundos y cierra la puerta del taxi. El conductor del auto blanco pone las intermitentes dándole paso al taxi que arranca y sale del enfoque del video. Tras él arranca también el auto blanco.

Entre lo que se alejaron estos autos y el secuestro, la joven que lleva al hombro una mochila color rosa, viste una bata blanca de manga corta y pantalones y zapatos del mismo color, lucha denodadamente con la chapa del portón que nunca se abrió.

Durante los segundos que forcejea con la llave no pasa ningún vehículo por la calle Manuel Nieto. De la casa de enfrente que está iluminada y tiene paredes verdes, sale al patio una persona que da unos pasos, se agacha a recoger o a dejar algo y después se vuelve a meter a la casa.

Unos segundos después un auto blanco, al parecer un Chevrolet, se detiene casi frente a la chica que voltea a verlo, intuye el peligro y empuja con las manos el portón tratando de abrirlo. Y luego, por instinto de conservación se pega al mismo portón.

Un tipo de sueter negro y pantalón de mezclilla azul que sale por el lado del copiloto se le abalanza y la toma por el cuello, la chica se tira al suelo y otro sujeto que viste de negro lo auxilia. Entre los dos la arrastran hacia el vehículo y abren una de las puertas traseras. Un tercer sujeto que aparentemente es el conductor, vigila.

La joven forcejea, sin duda grita. En la casa verde la persona que salió al patio hace unos segundos se asoma desde lo que perece ser la sala. Otra persona sale, da unos pasos hacia adelante, ve la escena, se regresa y cierra la puerta.

Los dos sujetos siguen luchando con la joven que se agarra al toldo del auto, pero al final logran su objetivo y la meten a la parte trasera. El vehículo arranca y casi de inmediato lo siguen una camioneta con los vidrios polarizados y un auto blanco casi igual al de los secuestradores, pero con quemacocos.

Entre el momento en que los delincuentes se abalanzaron sobre la joven y el momento en que arrancó el auto, pasó acaso un minuto.

Luego ya no hay más; sobre la calle semioscura, quedó la mochila rosa de la chica.

No, no es una historia de telenovela. El secuestro ocurrió este miércoles a eso de las ocho de la noche en la calle Manuel Nieto de Boca del Río, y fue grabado por una cámara de videovigilancia. La víctima fue la joven Leslie de 18 años, estudiante de medicina de la Universidad Cristóbal Colón.

Insisto, no es telenovela. Es la inseguridad de todos los días en la entidad, es el desamparo de la ciudadanía, es la impunidad con la que actúan los delincuentes, es la inoperancia de las autoridades. Es en cuatro palabras, la realidad de Veracruz.

bernardogup@hotmail.com

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