Hora Cero

Veracruz, inseguridad con inestabilidad social
Luis Alberto Romero
El índice GLAC es útil para conocer los factores que inciden en la inseguridad. Es un modelo que toma en cuenta diversas variables, como la realidad social y la vulnerabilidad y carencias sociales. Con eso se puede determinar el nivel de seguridad y estabilidad social de un pueblo.
El diario El Financiero retomó de forma reciente el tema del índice GLAC para abordar la realidad de nuestro país y el ranking de las entidades federativas. Tres estados, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, se encuentran en el fondo de la tabla, y fueron ubicados en un rango de inseguridad con inestabilidad social.
En contraparte, los estados que presentaron los mejores números son Nuevo León y Ciudad de México, que se ubicaron en un nivel de seguridad con estabilidad social. A esas entidades siguen Coahuila, Querétaro, Baja California Sur, Yucatán, Sonora, Aguascalientes, Campeche, Jalisco, Quintana Roo, San Luis Potosí y Sinaloa, con seguridad moderada y estabilidad limitada.
Lamentablemente, seis estados del país, Veracruz, Michoacán, Tabasco, Chiapas, Oaxaca y Guerrero, presentan niveles de inseguridad con inestabilidad social, el último escalón antes de la crisis institucional y de ingobernabilidad, que es un caso extremo.
Lo curioso es que de esas seis entidades del país con los peores números del índice GLAC, en tres se renovaron las gubernaturas, Chiapas, Tabasco y Veracruz; y en las tres fueron derrotados los partidos en el gobierno, lo cual se podría interpretar como un resultado derivado del descontento y la irritación social.
El estado de Puebla, que también renovó la gubernatura, aparece en la lista ligeramente arriba de Veracruz, con un nivel de inseguridad limitada con riesgos sociales.
No es raro, así las cosas, que la entidad veracruzana haya sido tan mal evaluada.
De forma reciente, la organización no gubernamental México ¿cómo vamos? dio a conocer los indicadores en cuanto a la generación de empleos; Veracruz se ubicó entre los estados que generaron menos del 75 por ciento de la meta.
El coctel veracruzano resulta preocupante: crecimiento económico de –0.9 por ciento; sólo 3 mil 551 empleos formales generados acumulados al tercer trimestre del presente año; y una informalidad laboral que supera el 62 por ciento.
Por otro lado, los datos del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, Coneval, no reflejan una mejoría en los últimos 8 años, con relación al número de personas en condición de pobreza; de hecho, el porcentaje de veracruzanos en situación de pobreza supera los 62 puntos porcentuales.
16.4 por ciento de la población vive en pobreza extrema; y más de una cuarta parte de los habitantes de la entidad se encuentra en rezago educativo.
Si a todo eso se le agrega una alta percepción de inseguridad, se puede entender a qué se debe que Veracruz se ubique entre los estados peor evaluados y con un nivel de inseguridad e inestabilidad social de acuerdo con el índice mencionado.
Así terminará el bienio encabezado por Miguel Ángel Yunes Linares en Veracruz y así arrancará el sexenio de Cuitláhuac García Jiménez.
Sin embargo, el escenario podría empeorar, con las predecibles expresiones de inconformidad, conforme se acerque diciembre, dado que el gobernador en funciones adelantó que no dejará dinero en caja para el pago de salarios y prestaciones de fin de año. Con las arcas vacías, el próximo gobierno veracruzano tendrá su primera prueba de fuego. @luisromero85

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