Hora Cero

Policía de Veracruz, inicia la depuración

Luis Alberto Romero

El tema de la seguridad pública en Veracruz se ha convertido en un Talón de Aquiles de las administraciones estatales durante la última década.

Veracruz se ha convertido en una entidad peligrosa, donde son comunes los asesinatos dolosos y el secuestro.

En septiembre de 2011, cuando era gobernador del estado Javier Duarte, la entidad se convirtió en nota nacional con el hallazgo de 35 cuerpos sobre el bulevar Adolfo Ruiz Cortines de Boca del Río. El hecho, que causó una comprensible preocupación, incluso alarma, entre la sociedad veracruzana, ocurrió a unos pasos de la sede en que se desarrollaba una reunión nacional de fiscales y procuradores de justicia.

A partir de ahí, no hay un mes en que no ocurran ejecuciones, secuestros y hallazgos de fosas clandestinas.

El escenario en materia de violencia no podría ser peor: Veracruz es el sexto estado del país con los más numerosos casos de homicidio doloso

El año pasado, por ejemplo, datos oficiales consignan mil 722 víctimas; la mayoría de los casos, en la vía pública. En 2018 fueron mil 227 sólo durante los primeros diez meses.

El gobierno de Miguel Ángel Yunes dejó un saldo de más de 3 mil 100 asesinatos dolosos, desde diciembre de 2016, primer mes de la pasada administración, hasta octubre de 2018.

Por otro lado, la pasada administración dejó un saldo de más de 300 secuestros: 17 en diciembre de 2016, 172 durante 2017, y 126 en los primeros diez meses de 2018.

De enero a octubre del presente año, en Veracruz se registraron más de 48 mil delitos. Así recibió el área de seguridad pública el gobierno de Cuitláhuac García Jiménez, quien para el cargo nombró a Hugo Gutiérrez Maldonado.

En la entidad hay poco más de 4 mil elementos de la Secretaría de Seguridad Pública; no llegan a 5 mil para cubrir una extensión territorial de más de 71 mil kilómetros cuadrados; todos ellos deberán pasar el filtro que representan los controles de confianza. No importa si ya fueron aprobados por anteriores administraciones; en la corporación estatal se aplicarán nuevos exámenes para alcanzar una depuración eficiente en la corporación, confía el nuevo secretario, quien advierte que para una entidad como la veracruzana se requerirían al menos 14 mil.

Son pocos, pues, los elementos de la policía estatal que, además, están mal pagados.

Cada efectivo de la corporación percibe 12 mil pesos mensuales; muy poco si se compara con los 20 mil que gana un elemento de la Fuerza Civil de Nuevo León, por citar un ejemplo. En ese contexto, podría anunciar el gobernador Cuitláhuac García un incremento importante durante el primer trimestre, a efecto de atraer más aspirantes y reconocer a quienes ya prestan servicio y sean aprobados en los controles de confianza.

No es todo, el nuevo gobierno busca asegurar que los recursos para seguridad fluyan y garanticen la correcta operación del área.

Una vez superados los retos del incremento salarial, la depuración, y el aumento en el número de elementos, la seguridad en Veracruz tendrá que enfocarse en los cuerpos de las policías municipales, que están descuidados, corrompidos y presuntamente penetrados por la delincuencia; por otro lado, uno de los grandes obstáculos en ese proceso es la poca confiabilidad de las instancias de procuración e impartición de justicia, porque de poco sirve tener policías que cumplan con su trabajo y detengan delincuentes, si los infractores de la ley por una puerta entran y por otra salen de la cárcel casi de inmediato. @luisromero85

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