Hora Cero

Deuda y pobreza veracruzana

Luis Alberto Romero

El Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República dio a conocer de forma reciente el Reporte trimestral sobre la deuda de las entidades federativas y los municipios, correspondiente al tercer trimestre de 2018; es decir, actualizado a septiembre del presente año.

En términos generales, dicho trabajo consigna que la deuda de las entidades federativas, municipios y sus entes públicos ascendió a 575 mil 827.7 millones de pesos.

El Instituto Belisario Domínguez retoma las cifras de la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública. De ahí se desprende el enorme problema de endeudamiento que registran tanto los gobiernos estatales como los municipales.

En el caso de Veracruz no hay novedad alguna; es la misma historia desde hace una década. La deuda es de 44 mil 817 millones de pesos.

Cada veracruzano –incluyendo a niños y ancianos– debe en promedio 5 mil 452 pesos.

Es el saldo de la irresponsabilidad administrativa y de la ligereza con la que los anteriores gobiernos actuaron en materia de finanzas.

Parecía que pedir prestado fue el deporte favorito de las administraciones veracruzanas pasadas, a las que no importó que el pago de intereses terminara por abrir un enorme boquete en las finanzas públicas, con el impacto que ello representa en la falta de recursos para la inversión en infraestructura.

El tema es preocupante porque hoy la deuda representa para Veracruz el 95 por ciento de las participaciones.

Un alto porcentaje de los recursos disponibles del estado se va en el pago de los préstamos que pidieron las administraciones de Miguel Alemán, Fidel Herrera, Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes.

Lo peor es que en su mayoría, los compromisos de pago tienen un vencimiento promedio de 21.5 años, a una tasa de interés de 9.1 por ciento. Ello equivale a que cada año, Veracruz debe cubrir más de 4 mil millones de pesos para pagar sólo los intereses.

Ese tema es actualmente una de las principales preocupaciones, junto con la inseguridad y la pobreza, del actual gobierno del Estado, dado que durante los próximos años, tal vez durante las próximas dos décadas, serán muy limitados los recursos disponibles para la inversión pública.

Otro dato sobre el tema económico estatal: la organización no gubernamental “México ¿Cómo Vamos?” maneja cifras lamentables para la economía veracruzana; por ejemplo, que en cifras acumuladas al tercer trimestre del presente año, la entidad sólo ha generado 3 mil 551 empleos, a pesar de que la meta era superior a 56 mil, de tal manera que en ese renglón también se podría hablar –al igual que en seguridad– de un fracaso.

Los malos números de Veracruz en cuanto a la falta de inversión pública y a la generación de empleos ha sido uno de los factores para que más de la mitad de la población estatal sobreviva en condición de pobreza laboral; es decir, los que tienen un ingreso suficiente para adquirir la canasta básica alimentaria.

Dicha organización, por cierto, también evalúa a Veracruz en malos términos en cuanto al crecimiento económico, dado que éste se ubicó, en cifras actualizadas al primer semestre del año, en 2.1 por ciento. Con ese indicador, la economía estatal se ubicó muy debajo de la meta anual, que es de 4.5 puntos porcentuales.

A esa realidad se enfrenta el nuevo gobierno estatal, que no sólo encontró las arcas vacías, sino compromisos de pago que representan un verdadero lastre. @luisromero85

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