Pedagogía-UV promueve derechos de niñas, niños y adolescentes

Claudia Peralta / UV

Durante octubre y noviembre del presente año, alumnos de la Facultad de Pedagogía de la Universidad Veracruzana (UV) participaron como difusores de los derechos de la niñez y adolescencia en escuelas de nivel preescolar, primaria, secundaria y bachillerato, de municipios y localidades aledaños a esta ciudad.

Esta acción benefició a un total de 544 niños y adolescentes de 16 instituciones educativas, y fue realizada a partir de una invitación hecha por el Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes en Veracruz (Sipinna).

Las atribuciones de este organismo federal se centran en generar una nueva manera de realizar políticas públicas desde el más alto nivel de decisión gubernamental donde todas las niñas, niños y adolescentes puedan exigir y ejercer sus derechos humanos.

La académica Jessica Badillo Guzmán celebró el desarrollo del proyecto de vinculación denominado “Promoción de los derechos de niñas, niños y adolescentes en el sector educativo”, en el que intervinieron 78 estudiantes de Pedagogía agrupados en 20 equipos.

A esta estrategia también se sumaron profesores de la Facultad de Pedagogía campus Poza Rica, a cargo de Marcela Mastachi Pérez, y de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI).

Comentó que ante la necesidad de Sipinna por generar estrategias y materiales didácticos que permitan que dicho sector esté enterado y consciente de la existencia de una ley que protege y garantiza sus derechos, fue convocada la participación voluntaria de los universitarios.

Inicialmente, recibieron una capacitación sobre las cinco fases del proyecto, el cual incluyó un diagnóstico o sondeo entre la población beneficiada para conocer qué tanto conocían de Sipinna, de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, y de sus derechos propiamente.

El resultado arrojó que no tienen conocimiento y lo poco que saben se reduce a cuestiones muy básicas como el derecho a tener una familia, salud y alimentación.

Cabe resaltar que Sipinna promueve 20 derechos: a la vida, supervivencia y desarrollo; prioridad; identidad; vivir en familia; igualdad sustantiva; no discriminación; vivir en condiciones de bienestar; sano desarrollo integral; vida libre de violencia; protección a la salud y seguridad social; e inclusión de niñas, niños y adolescentes con discapacidad.

También, derecho a la educación; juego y esparcimiento; libertad de convicciones éticas, pensamiento, conciencia, religión y cultura; libertad de expresión y acceso a la información; participación; asociación y reunión; intimidad; seguridad jurídica y debido proceso; niñas, niños y adolescentes migrantes; y acceso a TIC e Internet.

Conformados en equipos los universitarios acudieron a las escuelas para solicitar el acceso y realizar el proceso de gestión, el cual forma parte de la intervención pedagógica.

Ya en las aulas, explicaron a las niñas, niños y adolescentes en qué consiste la ley, qué es Sipinna y cuáles son sus derechos, además llevaron a cabo un ejercicio de producción de materiales y estrategias.

Badillo Guzmán manifestó que el proceso de enseñanza-aprendizaje contempló el uso de memoramas, carteles, loterías, juegos de mesa, cuentos, representaciones, obras de teatro, entre otras.

“Los pedagogos tenemos que intervenir en la formación de ciudadanía y debe ser desde corta edad, está en el plan de estudios y dentro del modelo educativo para la educación obligatoria en México”.

Maricela Redondo Aquino, académica de la Facultad, expuso que en este programa intervinieron alumnos de las experiencias educativas (EE): Introducción al Desarrollo Comunitario, Globalización e Interculturalidad, y Educación Multicultural.

Asimismo, trabajaron en torno a un método pedagógico de proyectos, donde se considera la opinión de los infantes y adolescentes con relación a la manera en que ellos quieren trabajar y aprender, en atención a su derecho a la participación.

Resaltó la importancia de colaborar en este proyecto, que representa una oportunidad para que la formación de los estudiantes no se limite únicamente al aula.

Es decir, se busca su intervención en otros espacios e implique un proceso formativo de educación formal tanto para los universitarios como los niños y jóvenes.

“En este sentido, los beneficiarios aportan mucho y tienen derecho a ser reconocidos como sujetos de procesos educativos”, expresó la docente quien imparte la EE de Introducción al Desarrollo Comunitario, donde hay una base metodológica para trabajar en comunidades.

En el mismo contexto, Liliane Carrillo Puertos, docente de Pedagogía, dio a conocer que el programa se desarrolló desde mediados de octubre y concluyó con la presentación de resultados el 15 de noviembre.

Reconoció la iniciativa de los jóvenes, de trabajar en este tipo de proyectos y procesos de enseñanza-aprendizaje, pues representa un primer acercamiento y fogueo con los espacios donde en un futuro ellos lograrán insertarse. Además, dicha actividad fue bien recibida por las autoridades de las instituciones favorecidas.

Rodrigo de Dios Velasco Rodríguez, alumno de tercer semestre, considero que esta actividad no solo beneficia a los universitarios, sino a las niñas, niños y escuelas.

Lamentó que en muchos centros educativos se pasen por alto estos derechos, de ahí la importancia del quehacer pedagógico en la enseñanza de estos valores.

Dio a conocer que junto con su equipo llevaron a cabo esta actividad en la Escuela de Bachilleres Vespertina Veracruz, de esta ciudad, donde los jóvenes sólo conocían derechos relacionados con la educación, vivienda digna y salud.

“Como universitarios esto nos beneficia en la práctica, es muy necesaria la teoría pero pararte frente a los alumnos en un aula es diferente, no lo había experimentado”.

Leonardo Daniel Lara Gumercindo, quien cursa el tercer semestre y también la EE de Globalización e Interculturalidad, expresó su orgullo de poner en práctica todo lo aprendido en las aulas a favor de la sociedad.

“Fue muy grata la experiencia en el preescolar a donde acudí, me quedé con un gran sabor de boca sobre todo por los alumnos a quienes se dirigió esta intervención, quizá no conocían sus derechos pero eso no significó que no tuvieran voz para opinar”.

María Fernanda López Mota, alumna de la EE de Introducción al Desarrollo Comunitario, dijo haberse interesado en este programa por la práctica, pues no hay nada como orientar y concientizar a los niños de forma directa.

“El recibimiento fue bueno, los niños destacaron por el interés de participar, tampoco conocían sus derechos a pesar de cursar materias como Cívica y Ética”.

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