Disminuye la venta de piñatas pero la tradición sigue en pie

Francisco De Luna

Xalapa, Ver.- Roberto de la Cruz Luna, se dedica a la elaboración de piñatas tradicionales y “viejitos”. Cuenta que en los últimos seis años las ventas han venido a la baja y por lo tanto también cada año disminuye la cantidad de sus creaciones.

Vive en la calle Jesús Reyes Heroles de la colonia Felipe Carrillo Puerto de la ciudad de Xalapa. Tiene 54 años de edad y desde hace 31 años se dedica a la artesanía, trabajo que le da el sustento económico para su familia.

Narra que la disminución en las ventas se debe básicamente a una situación económica “porque ahora los clientes están más desgastados y además de que al parecer todo encareció”.

Don Roberto tiene discapacidad visual, pero eso no impide que pueda elaborar las piñatas y los “viejos” que se queman al terminar el año.

Trabaja como empleado en una escuela, pero en tiempos libres se dedica a la realización de estas artesanías, las cuales crea para cualquier tipo de fiesta, aunque son las fiestas decembrinas y de fin de año cuando llega a tener más pedidos.

“Para el 31 me piden el viejo y el 24 las piñatas de siete picos que representa los siete pecados capitales”, refiere durante la entrevista afuera de su casa donde tiene adaptado su pequeño taller.

Este año disminuyó el número de pedidos, pues en años anteriores tenía que elaborar hasta 60 piñatas y 30 viejos cada semana, pero esta ocasión sólo tiene que entregar seis.

“Hemos llegado a hacer hasta 60 piñatas sólo para las posadas, a parte de los pedidos como adornos de escuelas”, narra mientras sostiene parte del cuerpo de lo que será un viejo que entregará este 30 de diciembre.

Hace dos tipos de viejo, uno en piñata y otro de cartón, este último es el que sirve para quemar y están rellenos de papel. Los viste de acuerdo a la temática que los clientes lo pidan.

Sus trabajos los pone en venta y van desde los 80 a 100 pesos, pero a pesar de los precios accesibles, cuenta que aun así las ventas no repuntan y desde el año 2012 comenzó a notar la decadencia en las ventas.

Para la elaboración dedica una semana para que el personaje quede de acuerdo a las sugerencias del comprador y también para que el producto cuando sea entregado no vaya descolorido.

“Hay unos colores que cuando les da el sol o el aire empiezan a opacarse y eso no agrada a los clientes. Me gusta entregar el trabajo muy bien para que me sigan comprando”, dice mientras embarra de engrudo un globo para pegarle papel periódico.

Este año como cinco anteriores no ha sido favorable para la venta de las piñatas y los viejos, pero don Roberto mantiene la esperanza de que el siguiente sea favorable porque -comenta- ; la tradición no debe ir en picada.

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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