La Fiesta del Té

Las alertas y la violencia feminicida.

Brisa Gómez

Veracruz enfrenta una ola de violencia feminicida. Definitivamente no es una frase alarmista, sino una lamentable realidad. El hecho de que a un costado de la carretera sea calcinado el cuerpo de una mujer demuestra esta situación.
Sin embargo, pareciera que es un tema de menor interés en comparación con las disputas políticas.
Veracruz tiene dos años, un mes y 18 días de haber recibido su primera declaratoria de violencia contra las mujeres (porque ya sumamos dos), esta por los casos que se encuadran en el tipo de feminicidio.
De acuerdo con el Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres, que dirige la académica Estela Casados, en dos años se registraron 416 homicidios y feminicidios en dos años, cifra que sigue en aumento, pues aún se debe contabilizar las de diciembre y lo que va de enero.
Pero ¿qué pasa? tenemos una alerta, se supone que eso debería obligar a los gobiernos estatales (pues han pasado tres desde esa declaratoria) a llevar a cabo acciones contundentes para frenar esa violencia feminicida.
Sin embargo parece que esto no es suficiente, se habla de la alerta, de las acciones, de los recursos destinados a las alertas, pero no pasa nada, al contrario, la violencia contra las mujeres que diariamente reporta mujeres asesinadas continúa.
La figura de la alerta, cuando se creó, parecía una medida ideal para generar políticas públicas óptimas que pudieran frenar los crímenes contra las mujeres. Se consideró que el emitir una declaratoria de este tipo para una entidad la obligaría a articular acciones preventivas y de sanción.
En su momento incluso un exsecretario de Gobierno llegó a satanizar las Alertas diciendo que serían un punto rojo para la entidad si se emitía esta declaratoria.
Sin embargo, desde el momento en que se solicitó, la expectativa era que Veracruz llevaría a cabo las medidas necesarias para atender la alerta, sin embargo esto no pasó, se emitió la declaratoria y se iniciaron los trabajos, pero tampoco se alcanzó el preciado final, el de acabar con la violencia feminicida.
Luego llegó la segunda alerta, esta vez por agravio comparado, y tampoco se ha logrado destrabar los puntos neurálgicos en esta, debido a la cerrazón en la Legislatura anterior y en el propio Ejecutivo, que -ocupado en los destinos políticos de su familia- mantenía interés sólo en su imagen y en cosas alejadas de la atención de la violencia de género.
Para que una alerta funcione se necesitan dos cosas, una es voluntad política y la otra es presupuesto, sin una de las dos esto no podrá caminar.
La voluntad política es fundamental, pues si no se aplican mecanismos, si no llevan a cabo las acciones y se ve a los casos de violencia feminicida meramente como un instrumento político para golpear al adversario, no podrá haber una respuesta efectiva.
Sobre el presupuesto, se dice que dinero son amores y no buenas acciones, pues es real, en dos años la Federación destinó un primer pago de 5 millones de pesos en 2017 y luego un segundo pago por 7 millones en 2018, para llevar acciones específicas sobre la alerta de violencia de género.
Ambas cantidades fueron pagadas a una empresa Brainware, una consultora de Zapopan y en el segundo pago se nombró a María de los Ángeles Fromow como responsable de darle seguimiento a esas acciones.
En total la federación ha destinado 12 millones de pesos en dos años a una entidad como Veracruz, con más de 400 mujeres asesinadas en ese periodo de tiempo para frenar la violencia feminicida…Realmente suena absurdo.
El estado tampoco ha hecho mucho en la inversión, de sus recursos, de las acciones, informa poco y las actuaciones se ven menos, eso preocupa en un momento como este en el que cada vez es menos sorprendente ver la violencia que se vive en Veracruz hacia las veracruzanas.
¿Para qué pueden alcanzar 12 millones repartidos en dos años en un estado con 412 mujeres asesinadas?, ¿Cuánto cuesta hacer una investigación de feminicidio?, ¿cuánto el proceso judicial contra un agresor?, ¿Cuánto cuesta una campaña para prevenir la violencia de género?, ¿Cuánto cuesta la vida de las veracruzanas para un gobierno estatal o un gobierno federal?.
Desde hace tiempo se ha empezado a hablar de solicitar una tercera alerta, esta vez por desaparición de niñas y mujeres. No digo que no sea necesario poner el dedo en el renglón, pero mi pregunta es si el tema de las alertas hay que replantearlo, antes de que se vuelvan un negocio lucrativo para algunas organizaciones y consultoras y una acción sin resultados para las mujeres.
Porque aquí tod@s estamos loc@s

@brisaencontacto
columnalafiestadelte@gmail.com

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