En la Mira

Silverio Quevedo Elox

Le cortan las alas a Winckler. ¿Suficiente?

El giro que empieza a tomar la telenovela del caso Winckler y cuyo desenlace aún no se visualiza, parece confundir aún más el escenario político en la entidad veracruzana.

Por un lado, el gobernador Cuitláhuac Jiménez García le retira las aeronaves que estaban a disposición de la Fiscalía General a cargo de Jorge Winckler Ortiz con quien se mantiene un enfrentamiento desde el inicio de la administración.

Uno, porque se niega a una retirada política, y otros porque quieren que la herencia de su acérrimo adversario político, Miguel Ángel Yunes Linares, ya no sea un obstáculo para la nueva administración.

Y por otro, porque durante la entrevista en la que aclaró que se les dará un mejor uso a los helicópteros ya sea para Seguridad Pública o para Protección Civil, señala que “lo que he dicho es que la sociedad se exprese para que los diputados hagan una valoración y ellos tomen la última decisión sobre su permanencia”, en lo que apareciera una declaración de las más suavizadas que se le ha escuchado sobre el Fiscal “incómodo”.

Y es que esa determinación parece ser, que por fin se les concede una de lo que tanto reclaman los críticos, una falta de contundencia del régimen, de “no ejercer el poder” de no dar un manotazo sobre el escritorio. Así, el gobierno estatal les retira las aeronaves al Fiscal, quien aún goza de la permanencia en sus funciones pues fue “designado” para nueve años.

En cambio, se insiste, por otro lado, se le está permitiendo a Winckler Ortiz que demuestre querer trabajar con este mandato. Empieza a sacar pendientes que tenía en el baúl de los recuerdos, como el caso del diputado local, Manuel Francisco Martínez, y que fue detenido tras una denuncia de hace más de un año por el delito de secuestro.

También se ha lucido con sus estadísticas de resultados y objetivos cumplidos en su dependencia, reprochando de paso a los colectivos que estén siendo manipulados en las protestas en su contra. Hechos que finalmente abonan para la imagen positiva de un Fiscal repudiado por el gobierno de Morena.

Lo cierto es que sus números distan mucho de la realidad que vive Veracruz. Cada fin de semana el recuento violento en la entidad veracruzana muestra la cruda realidad que en inseguridad se vive.

El fiscal comienza a mostrar una actitud conciliadora, al menos a buscar que se reconozca su trabajo, y el gobierno baja el tono de su discurso.

No vaya a ser que en unos días el imaginario colectivo tenga una nueva víctima política, y sea el propio Fiscal.

¿A dónde pretende ir con el final de esta crónica sobre la disputa por el poder?

Muy en corto

PERO QUÉ NECESIDAD? Algo queda claro luego de lo ocurrido en el municipio de Chinameca, y es que, a diferencia de lo que hace el alcalde de Veracruz, Fernando Yunes Márquez, de buscar siempre utilizar las valencianas de su papá, es que el secretario de Gobierno, Eric Cisneros Burgos, no se esconde cuando de mantener la gobernabilidad se trata.

Y es que, según algunos analistas, el número dos de Palacio viene de la cultura del esfuerzo y su formación política se remonta a su vida universitaria, época en la que estuvo al frente de dirigencias estudiantiles y sociales, lo que se podría resumir en que no ha llevado una vida de junior, desde que sus inicios del contacto social fueran de monaguillo en la iglesia de su natal Otatitlán.

Esto en relación a la confrontación de las dos instancias de gobierno que tuvieron en días pasados con motivo del tema del Registro Civil en el puerto de Veracruz, donde el primero instaló un módulo alterno porque al funcionario designado por el gobierno estatal “no lo dejaban trabajar”.

A ver si al edil porteño no le sale el tiro por la culata y sea él quien ande más asustado por allá de finales de marzo con la revisión de la cuenta pública 2018, y es que se le achacan algunos señalamientos como el uso indiscriminado de recursos tanto económicos como del personal y otro tipo de recursos del ayuntamiento de Veracruz.

Tal parece que la confrontación entre los actores del pasado y el régimen que quiso perpetuarse en el poder de Veracruz y los que llegaron a través del arrase de Morena sigue vigente, y puede tornarse más polarizado de un momento a otro.

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