Primero los acusó de ser duartistas y por eso no les quiso pagar. Luego dijo que sí les pagaría siempre y cuando comprobaran que el gobierno estatal les debía la cantidad que reclamaban, pero los amenazó con cárcel si inflaban las cifras. Más adelante les ordenó que llevaran toda esa documentación a la SEFIPLAN y luego se fue.

Ahora resulta que la SEFIPLAN nunca ingresó la documentación. Miguel Ángel Yunes Linares la desapareció; los papeles del adeudo que el gobierno del estado tiene con los empresarios veracruzanos no existen, no están por ningún lado. ¿Qué sigue? Que los empresarios tendrán que volver a hacer el papeleo y eso les llevará tiempo y dinero. Un tiempo que se les acabó y un dinero que no tienen porque muchos ya quebraron o están al borde de la quiebra.

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