En la mira

Nahle. Huachicoleo de cuello blanco

Silverio Quevedo Elox

Desde que el Presidente Andrés Manuel López Obrador instauró las conferencias de prensa matutinas, casi todos los días, a partir del inicio de su mandato, pocas veces se le ha visto en ellas a la secretaria de Energía, Rocío Nahle García, a pesar de que el tema atañe a la paraestatal Pemex con el robo de combustible.

No obstante, es probable que la presencia de la veracruzana por adopción, sea requerida para temas muchos más puntuales y la exigencia de su persona esté para asuntos como el que se abordó este s viernes 25 y que derivó en sendas acusaciones por el saqueo en Petróleos Mexicanos a través de la adjudicación directa de contratos y contubernios dentro y fuera de la paraestatal.

La ex diputada federal sabe del tema. En campaña para diputada en una de las regiones geográficamente rica en materia petrolera y en la refinación del crudo, sabía que hablar de lo que estaba ocurriendo con la exploración y explotación de la mayor riqueza económica que tiene México era algo que a muchos de los mexicanos importaba.

Y ya en una curul, se le recuerda por ejemplo, en una de sus últimas intervenciones, al cuestionar severamente al entonces director de Pemex, y quien cerrara la administración de Peña Nieto, también oriundo de Coatzacoalcos, José Antonio González Anaya.

El 18 de octubre de 2017 pidió al funcionario federal que debería explicar el por qué tienen parada la producción de las refinerías prácticamente en ceros y, además, un excesivo gasto de casi 5 mil millones de pesos en equipos de cómputo y software.

La ingeniera química, con especialidad en petroquímica, urgió al director a invertir y no sólo administrar el gasto, pues “son dos cosas distintas”. Y entonces también reclamaría que aún cuando Peña Nieto dijo que bajarían los precios de las gasolinas Pemex esté dejando sin operación cuatro refinerías”.

Y es que entonces denunciaría que al tener las refinerías paradas, Pemex debió realizar gastos en contratación de servicios auxiliares de hidrógeno. “Puesto que no tenemos las refinerías trabajando -éstas tienen una planta catalizadora que produce hidrógeno-, y ahora necesitamos  comprarlo por fuera”.

Nahle García traía, pues, estos temas con anterioridad. Mismo discurso de campaña que mantuvo en busca del Senado hace casi un año y lo que prometía a los electores habría que atacar en materia energética si se convertían en el partido que gobernaría el país, y en su caso, llegaba a la Cámara Alta.

Es por ello y por lo que siempre fue denunciado el saqueo indiscriminado en Pemex, en lo que seguro tienen enfocadas las baterías desde la Secretaría de Energía donde ahora despacha.

Como tal, este viernes, en el marco de la conferencia ante medios del Presidente de México, la secretaria de Estado reveló lo que podría derivar en un escándalo mayúsculo de corrupción dentro del sexenio anterior.

Es decir aquel tema que traía ya en la mira ha saltado como uno de las millonarios y grandes atracos conocido como lo que López Obrador ha dado en llamar el “Huachicoleo desde dentro” o podría ser, el “Huachicoleo de cuello blanco”.

Entonces se dio a conocer que tanto la Secretaría de la Función Pública (SFP) y la Auditoría Superior de la Federación investigarán el quebranto que sufrió Petróleos Mexicanos en la administración pasada.

En una de las “jugadas” de los ladrones de “cuello blanco” se  revela que el deterioro financiero fue causado por que se adjudicaron dos contratos que Pemex Transformación Industrial otorgó a las empresas Air Liquide México SA de RL y Linde Hidrógeno SA de CV, para el suministro de hidrógeno en las refinerías de Tula y Madero, respectivamente.

Eso es lo que como diputada federal Nahle puntualizó que se estaba incurriendo en la compra de ese producto al exterior porque no se estaba generando en las refinerías del país. Y a esto se le añade que en el negocio redondo no tan solo se vendieron barato las plantas que se tenían en las refinerías a particulares sino que al mismo tiempo se compró el hidrógeno a estas mismas empresas adquirientes.

Al revelar el negocio de quienes estuvieron al frente de la administración de la Energía en el gobierno de Peña, Nahle diría que se tienen todos los datos concisos. Y es que como se dice por ahí, habla con los pelos de la burra en la mano, al expresar este fin de semana lo siguiente:

“El daño a la empresa es porque esas plantas eran de Pemex, se tiene todo un entramado de que era necesaria su venta, de que iban a tener mejor calidad, de que con esto se iban a evitar paros programados y no es cierto”

Con ello simplemente se dio la adjudicación directa de dos contratos que Pemex Transformación Industrial otorgó a las empresas Air Liquide México SA de RL y Linde Hidrógeno SA de CV, para el suministro de hidrógeno en las refinerías de Tula y Madero, respectivamente.

Pero además por un lado Pemex vendió su planta para producir hidrógeno en la refinería de Tula a la empresa Air Liquide México, S.A. de R.L. de C.V., en 51 millones de dólares; y la planta para producir este insumo en la refinería de Madero, en Tamaulipas en 31 millones de dólares a la empresa Linde Hidrógeno, S.A. de C.V.

En tanto, resulta que «el pasado jueves estuvimos en Salina Cruz y la refinería no tiene planta de hidrógeno, así nació el concepto, con el crudo que está llegando, que tiene un poco más de azufre, se ve en la necesidad de pensar en una planta de hidrógeno. Esa planta nueva cuesta alrededor de 100 millones de dólares, entonces las plantas en cuestión que tienen más capacidad las vendieron en el sexenio pasado muy baratas”.

Es decir, según lo que la secretaria Nahle da a conocer, una planta de estas fue vendida a la mitad del precio y otra pues, a la tercera parte de lo que cuesta una infraestructura de este tipo. En la primera digamos que el desfalco podría andar en algo así como mil millones de pesos.

Sin duda que todo cambio representa consecuencias, y en ella, la nueva administración está descubriendo estos “negocios” del pasado, de los que ni a la titular de la Sener ni a las responsables de castigar los ilícitos debe temblarles la mano. Y tal parece que así será.

Este es el ejemplo de un texto alternativo

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