Primero fueron los desatinos verbales de la diputada Ana Miriam Ferráez Centeno cuya lengua jamás ha empatado con su cerebro. Y ahora la prepotencia etílica de la diputada María Josefina Gamboa Torales. ¿Qué babosada sigue y qué diputado la dirá? Nada como asistir a las sesiones del Congreso para saberlo.

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