En la mira

Veracruz-AMLO. Oxígeno mutuo

Silverio Quevedo Elox

Nunca en la historia un Presidente de la República había hecho una visita tan prolongada a un estado como la que culminó ayer Andrés Manuel López Obrador, y que durante tres días estuvo en tierras veracruzanas.

Así, en su visita lo mismo lanzando programas sociales nacionales y de medio ambiente tomando a Veracruz como punta de lanza, que anunciando medidas económicas para convertir una subdesarrollada región en zona franca con la reducción al IVA e ISR.

Recibió la entidad también anuncios de inversiones millonarias como el ducto de Minatitlán a Coatzacoalcos.

AMLO tuvo tres días para realizar anuncios, para delinear acciones futuras de su gobierno desde la entidad, pero también tres días en los que recibió oxígeno para su persona. Se refrescó con lo que le gusta, el baño del pueblo. El contacto con lo terrenal y popular.

Como en campaña, así eran los mítines, desde el que vendedores hicieran su agosto con los souvenirs del Peje, ahora Presidente. Camisetas Gorras y figuras fueron ofertadas y adquiridas, una tras otra, en el evento del Tecnológico de Minatitlán, hasta donde se sintió como un ciudadano común.

Atrás quedaron las comitivas de Suburbans el despliegue de los elementos del Estado Mayor Presidencial, los retenes previos un día antes de su llegada, la toma de hoteles y restaurantes previo a la visita de la primera autoridad del país por “motivos de seguridad”, las simulaciones de los alcaldes y hasta del gobernador en turno haciendo como que trabajaban o maquillando los lugares por donde estaría el Presidente. Todo esto fue cosa del pasado.

En cambio, los restaurantes no de lujos, los no fifís, los populares, tuvieron en, por lo menos, un par de ocasiones a un comensal de lujo pero sin lujos. Al Presidente López Obrador. Comiendo consomé de Pavo Criollo o hasta degustar el jugo de piña sobre la carretera a la altura de Isla y Azueta durante su traslado este sábado por carretera de Acayucan a Córdoba.

Por cierto Isla, Azueta y Rodríguez Clara, junto con la misma ciudad de Acayucan son parte de  la región más azotada por la violencia y la lucha entre los cárteles del narcotráfico. Quizá por ello, López Obrador decidió venir a hacerse presente lo mismo que en Minatitlán que en Coatzacoalcos, donde la inseguridad y la delincuencia organizada mantiene sus peores estragos.

Pero al final AMLO también retomó oxígeno salido del pueblo. Sus comida regional, el saludo de la gente que lo aclama, y regresar a los territorios donde encontraba arrastre durante campaña y le imprimieron vigor para obtener el cúmulo de votos que lo llevó al triunfo el pasado 1 de julio.

El remate del Presidente popular, del terrenal fue haber perdido ayer el vuelo comercial que lo llevaría del puerto de Veracruz a la Ciudad de México. Y debió irse vía terrestre a la ciudad de México porque prefirió quedarse atendiendo a la gente que llegar a tomar su vuelo.

La sencillez es el impulso del aplausómetro que en cada uno de los tres eventos que presidió el mandatario nacional se disparó para confirmar que su simpatía mantiene los más altos niveles.

El agradecimiento de AMLO es otra de sus cualidades. Y durante los tres días de intensa gira no se redujo a un evento por ciudad, sino a diversas audiencias. Y en especial el desayuno privado con una de las familias más queridas por el mandatario, la familia Robles Barajas, que através de su corporativo editorial, mantuvo una inquebrantable posición de darle cobertura sin tapujos ni censuras de ningún tipo, no solo a su campaña sino a toda la lucha emprendida por décadas.

Además de abrir los medios de comunicación de su propiedad como conducto y aliado de la esperanza de millones de mexicanos de ver un cambio en el país. Proyecto hoy cristalizado por López Obrador y Morena, partido que lo abanderó rumbo a l establecimiento de un nuevo régimen.

El sábado por la mañana en el restaurante del Hotel Terranova se dio la fraternal convivencia. La amena y prolongada charla con la familia, encabezada por el Editor general del Corporativo Imagen, el maestro José Pablo Robles Martínez y su esposa, la bióloga Roselia Barajas Olea.

La periodista Billi Parker definió el encuentro así:

“Sin duda que de las personas que tienen en Veracruz el real aprecio de Andrés Manuel López Obrador es la familia Robles Barajas. La hoy diputada veracruzana lo atestigua dando cuenta de una jornada que evidenció la cercanía del hoy presidente.

Hay que destacar que Roselia Barajas, Barajas Olea es fundadora de la Izquierda en México. Compartió ideales con destacados luchadores sociales como Heberto Castillo, Valentín Campa, Demetrio Vallejo y otros. Con ellos fundó el Partido Mexicano de los Trabajadores (PMT), que años después dio origen al PRD.

Mónica Robles, su hija, reacciona en redes a la reunión que tuvieron, junto a José Pablo Robles, padre e hijo, con AMLO durante su gira por el sureste de Veracruz: ‘Los años de ideales y luchas compartidas hoy se hicieron presentes en la plática, las sonrisas y el cariño en el abrazo. Un honor compartirlo’. Escribió en sus redes.”

Sin duda. Nada más que comentar.

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