Hora Cero

Crisis en la CGE de Veracruz; despiden a funcionarios

 

Luis Alberto Romero

 

Nadie conoce el motivo de fondo, pero al mediodía de este martes, 19 cercanos colaboradores de la titular de la Contraloría General del Estado, Leslie Garibo Puga, fueron citados en dicha dependencia.

La contralorora recibió a su equipo a las 17:00 horas con la seriedad que ameritaba su anuncio.

En la reunión estuvo toda la gente de Garibo, directores generales y subdirectores, así como los titulares de los órganos internos de control de las dependencias que manejan prácticamente todo el presupuesto del estado.

Todos ellos fueron despedidos y deberían entregar sus respectivas renuncias a sus cargos este miércoles.

Nadie dijo nada; ninguna protesta; todos aceptaron el despido con cierta naturalidad, como comprendiendo que la contralora no hacía más que cumplir indicaciones.

Los funcionarios llegaron a la Contraloría durante la primera quincena de diciembre y permanecieron en sus cargos menos de tres meses.

Al parecer, no existe motivo ni explicación; sólo la petición de entregar la renuncia sin aspavientos que además, resultaban innecesarios.

Cuatro o cinco quincenas fue todo lo que cobraron los más altos funcionarios de la dependencia.

En la reunión, nos dicen que la contralora soltó el llanto y ofreció disculpas porque sabía que ninguno de los funcionarios que llegaron con ella había incurrido en una falta de probidad en el servicio público.

Caras largas, decepción y al final, resignación. Para algunos de los funcionarios que fueron echados, esa era la primera experiencia en el gobierno… y sólo duró 3 meses.

A Leslie Garibo sólo le quedó apechugar el golpe; en la estructura de la dependencia que encabeza sólo le dejaron a su secretario particular, a su asistente privado y a algunos funcionarios menores.

El hecho llamó la atención por el efímero paso de los despedidos por el gobierno del estado y porque se trata de personas que en su mayoría trabajaron de forma intensa en la pasada campaña de Morena; algunos de ellos, acompañando a Leslie Garibo cuando ella era representante de su partido ante el órgano electoral.

Hay otro punto, sin embargo, más llamativo aun; es el caso de los titulares de los órganos internos de control de las dependencias; les llaman contralores internos. Estos funcionarios fueron los responsables del proceso de entrega-recepción.

Se supone que por desempeñar dichos cargos, pudieron detectar las presuntas irregularidades en que habrían incurrido los funcionarios de la pasada administración; es decir, los contralores internos manejaban información privilegiada, llevaron los procesos de entrega-recepción y elaboraron los dictámenes correspondientes que contienen los probables desvíos detectados y las responsabilidades de los ex funcionarios.

Hay casos en que los contralores internos habían ya citado o estaban por citar a ex funcionarios yunistas para que aclararan lo relacionado con los programas, las metas no alcanzadas y, sobre todo, el manejo de los recursos públicos.

Esa información privilegiada podría irse al cesto de la basura luego de la “petición” que les hicieron llegar para que renunciaran a sus cargos.

Así, un tema que parecía más o menos controlado, como el de la mencionada dependencia, podría complicarse para la presente administración. De entrada, parece que al perder el control de su secretaría y al no contar con una estructura propia, el peso de Leslie Garibo podría disminuir de forma drástica, para terminar como una figura decorativa. Es lo peor que le puede pasar a cualquier funcionario público de primer nivel.

¿Sabrá el gobernador de la magnitud y las implicaciones que tendrá la decisión que se tomó en la Contraloría?. Miguel Ángel Yunes debe ser el más contento con esta decisión. @luisromero85

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