Los primeros en llegar; la creación de Martínez de la Torre

Nazario Romero Díaz

A continuación, los nombres de algunos personajes que vinieron a radicar a Paso de Novillos en el Siglo XIX procedentes de España, Italia, Líbano, Francia y otros países lejanos, así como lugareños distinguidos que desempeñaban actividades diversas en el pueblito que pronto de convertiría en cabecera municipal con el nombre de Martínez de la Torre.

Predominaron los españoles, como don Tirso Agüero, quien construyó el Hotel Granada, que fue el primero, considerado como orgullo de los martinenses. Ese hotel, que ya fue demolido, tuvo su mejor época con la llegada del Ingenio Independencia y con la creación de los bancos Ejidal y Agrícola, ya que los funcionarios y empleados ahí se hospedaban. Siempre estaba lleno y las habitaciones resultaban insuficientes.

Otro español distinguido fue Don Venancio Alonso, dueño del inmueble ubicado en la esquina de Ávila Camacho y Allende. Ahí funcionó un cine (donde actualmente se ubica un billar) y un bar.

Don José Láinz, también español, fue propietario del predio y de una cuartería de madera que se localizaba en la calle Allende esquina con Zaragoza. Sus herederos construyeron en ese terreno el Hotel Larry, ya desaparecido. En realidad se trataba de tres hermanos Láinz, José, Manolo y Paco.

Otro de la Madre Patria fue don Ángel Ruezga, comerciante establecido en la esquina de Apolinar Castillo e Hidalgo. Don Ángel vendió esa propiedad al también español Elías Pablo, quien a su vez la enajenó al paso de los años a don Ignacio Martínez Ortiz, quien estableció la casa Martínez, comercio que funcionó un siglo en el mismo lugar, donde se ubica el hermoso Hotel Veracruz, que también fue orgullo de Martínez de la Torre en el siglo pasado.

Llegó también a Paso de Novillos el señor Nicolás Rumilla, quien fue conocido como El Árabe.

Otros libaneses que llegaron al pueblo para quedarse fueron don Félix Hadad, barillero, y don Abraham Cadena, carnicero.

Otros carniceros fueron Cástulo Marín y Abraham Cadena. Don Luis Marín tenía una fragua y hacía frenos para burros y caballos, cuchillos, azadones y tripiés para los fogones.

Don Abraham Cadena fue alcalde cuando la función edilicia era de dos años. Tenía una tienda de abarrotes, un restaurante y una carnicería.

A la muerte de don Benito Juárez (1872), don José María Mata, ministro del gabinete del Presidente, vino a radicar a Paso de Novillos tras comprar las tierras ubicadas a la margen derecha del río Bobos; estaba casado con Josefina Ocampo, hija que fue de don Melchor Ocampo, pero años después la señora enfermó y fue llevada a México.

El doctor y general regresó a este pueblo, donde se dedicó a la ganadería en su finca La Providencia, que después vendió a la familia Cazasa. Construyó el más grande edificio con que contaba el pueblo; se ubicaba en la esquina de Apolinar Castillo y Morelos.

Otros distinguidos personajes fueron los hermanos Núñez, fuertes comerciantes que se fueron a radicar a Tlapacoyan en los tiempos de la revolución. También don Salvador Rumilla, hijo de Nicolás, «El Árabe», se fue de Martínez con su familia a vivir y trabajar en Teziutlan.

La familia Rumilla construyó parte del portal Hidalgo.

En la esquina de Pedro Belli e Hidalgo radicó don Aurelio Romero Polo con su familia; operaba una planta de luz eléctrica que daba servicio de alumbrado a una parte del pueblo. También tenía los baños públicos Romero; entonces no había agua potable ni drenaje.

Existieron dos hoteles, el México y el Colón, cuyos cuartos contaban con catres para dormir, una bacinica, un recipiente y una jarra de agua para el aseo personal del huésped. Entonces, las aguas negras eran arrojadas a un pequeño canal que corría por toda la avenida Apolinar Castillo y en las esquinas había puentes improvisados de tablas para que los caminantes no se mojaran los huaraches.

Como en aquellos tiempos los habitantes del pueblo tiraban la basura a orillas del río, los primeros alcaldes establecieron el basurero municipal donde hoy se ubican las colonias Constitución y Patria, frente a la parte alta de la avenida 5 de Febrero y la posterior de la escuela Patria cuyo terreno era muy fangoso.

Don Cástulo Marín fue herrero; y su hermano Luis, carnicero, quien era famoso porque regalaba la carne a muchos pobres e invitaba el aguardiente a sus amigos en su carnicería. Además, fue presidente municipal.

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