Al pie de la letra

*  ‘El cursi’, innombrable

Raymundo Jiménez

El atentado contra un autobús propiedad del “empresario” sureño Adrián Calderón Quintanilla –vehículo que usaba el grupo musical G-5 para transportarse, el cual fue incinerado la noche de este martes en Minatitlán–, ha venido a darle resonancia a una versión que circulaba entre los propios agentes ministeriales de la Fiscalía General del Estado acerca de la masacre de 14 personas el pasado viernes en el sur de Veracruz.

En un comentario que nos hicieron llegar, nos puntualizan que “dentro de las historias fantasiosas” que se han generado en torno a este multihomicidio, “extrañamente” se ha dejado de mencionar a dicho personaje que resultaría clave dentro de este sangriento suceso.

Y es que Adrián Calderón es hermano de Sergio Enrique Calderón Quintanilla, alias “El Cursi”, mando de Los Zetas Vieja Escuela que heredó el poder de Hernán Martínez Zavaleta, (a) “El Comandante H”, actualmente preso por haber ordenado la matanza de una familia completa, incluyendo niños, en la ciudad de Coatzacoalcos en junio del 2017.

Según dicha versión, Adrián Calderón, quien es señalado de dedicarse  a la presunta venta de drogas en las plantas petroquímicas de Minatitlán, Cosoleacaque y Coatzacoalcos, estuvo la noche del viernes en la palapa “La Potra”, pues había sido invitado por Julio César González Reyna, alias “La Becly Ryn”, un transexual que supuestamente lavaba dinero para Los Zetas en su tugurio y antro gay “El Rincón del Chakal”.

De acuerdo con esta historia que circula en el sur de la entidad, el homosexual y el hermano de “El Cursi”, ya embriagados, habrían discutido. Adrián presumiblemente amenazó a la Becly porque andaba ofreciendo sus servicios al Cártel de Jalisco Nueva Generación, pues al parecer ya pretendía cambiar de bando. Al calor de las copas y de la discusión, Calderón habría sacado una pistola pero Hebert Reyes, vinculado a la extorsión de petroleros para Los Zetas, entró en defensa del transexual, que era su compadre.

Refieren que Adrián Calderón se retiró de la fiesta, pero que regresó más tarde acompañado de gente que le habría enviado su hermano “El Cursi”, provocando otra tragedia peor a la causada por su camarada Alaín López Sánchez, “La Liebre”, en junio de 2017 en Coatzacoalcos.

Y es aparte de acribillar a Julio César González Reyna, (a) “La Becly Ryn”, y a su compadre Hebert Reyes, masacraron a 12 más, entre ellos a un niño de un año de edad.

 

Lo desconcertante, según nos anotan, es el hecho de que hasta el momento las autoridades no le hayan dado seguimiento a esta línea de investigación ni se atrevan a mencionar siquiera a Calderón Quintanilla.

Se preguntan si será por miedo o por complicidad, pues sospechan que el director de Seguridad Pública de Minatitlán, Sergio Ortega Escobar, estaría recibiendo dinero de Los Zetas Vieja Escuela, grupo al que le disputa esa plaza el CJNG.

La última vez que causó revuelo “El Cursi” fue hace poco más de un año, cuando la madrugada del sábado 24 marzo de 2018 aparecieron cerca de la escuela primaria Solidaridad, de la colonia Teresa Morales, del puerto de Coatzacoalcos, los cadáveres de dos mujeres que mostraban huellas de tortura. Sobre sus inertes cuerpos fue dejado un mensaje escrito para el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares presuntamente de parte del grupo de secuestradores liderado por Sergio Enrique Calderón Quintanilla, por cuyo paradero para su captura el gobierno del panista había ofrecido dos semanas atrás una recompensa de medio millón de pesos, cantidad que posteriormente duplicó la banda contraria Cártel Jalisco Nueva Generación.

“El Cursi”, un conocido plagiario y regenteador de prostíbulos en el sur de Veracruz que ya había sido detenido en agosto de 2011 por el Ejército Mexicano, de manera inexplicable se les escapó por aquellos días durante un operativo policiaco en el que fueron capturados cinco de sus compinches que tenían secuestrada a una persona.

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