Un episodio violento en Las Hayas

Nazario Romero Díaz

Una historia que viaja como fantasma por todas las comunidades y pueblos de la zona de Juchique de Ferrer, me la envía un amigo; hoy la comparto, pero desconozco su autoría. Dice así:

Plan de las Hayas Ver.-cuenta una persona que allá por su niñez escuchaba el nombre de este pueblo, y se imaginaba algo así como la tierra de un pequeño país fabuloso, donde siempre había abundancia de todo, incluso en hombres a la altura de los héroes de folletines que siempre habían influido en su mente infantil.

Plan de las Hayas para varios era sinónimo de riqueza, de leyenda y de una región definida con características únicas en cuanto a fertilidad del suelo, quebrada topografía, de caminos perdidos bajo los olmos, las hayas y chalahuites; de arroyos impetuosos, de montes inmensos, de gente a caballo y… de terror. No les faltaba razón. Sin embargo, aquello del terror era muy relativo ahora que el habitante común y corriente de aquí es laborioso, hospitalario, generoso y sencillo. No le agrada que su pueblo tenga fama de ser un lugar de gatilleros, si bien es cierto que hubo una época en que tenían que portar pistola hasta las mujeres por aquello de defenderse nada más si es que daba tiempo.

Este pueblo, enclavado a más de mil metros de altura sobre el nivel del mar, está protegido entre parte del sur, occidente y norte, por una serranía maciza en roca, encinales y gigantescas higueras, hayas, en las faldas de la montaña de formas caprichosas.

Hacia la parte del norte y el oriente, la Cañada inmensa, el valle prodigioso que junto con las estribaciones está cubierta la mayor parte de la superficie de fincas cafetaleras en floración… en la calle Adrián Zamora habían caído asesinados, primero, Emilio Armenta y andando los años, Rafael Cornejo Armenta.

Cuentan que cayó mal herido Rafael Cornejo en medio de la calle (calzada con piedra) un lugareño nos indicó de donde le disparó Marcelino Blanco, un carpintero, el chorro de postas de acero de una escopeta central corta, que le penetró en el costado izquierdo, por la región lumbar de Cornejo, quien cayó fulminado. Iba acompañado de dos individuos, quienes al disparo se separaron desde la esquina de la otra calle.
Manuel Armenta Blanco todavía vació el peine de una Parabellum y huyó… Fue precisamente Rafael Cornejo quién dispuso que las dos principales calles de la población llevarán los nombres de los fundadores y benefactores de aquí: Manuel Armenta y Adrián Zamora.

La ironía del destino quiso que este hombre tormentoso, lugarteniente y compadre de Manuel Parra (esta es otra historia, pero relacionada con lo mismo), muriera casi donde se cruzan estas calles…

Debido a este gran suceso. Los vecinos de Plan de las Hayas nunca olvidarán ese día. Vivieron horas de tensión, angustia y pánico. Se temió en cada minuto que los pistoleros del recién asesinado hombre fuerte de la región y de varios municipios a la redonda tomaran represalias con gente inocente.

Los teléfonos de la Flor, San Alfonso, Del Madroño, Alto Lucero, de Almolonga, de Mesa de 24, de Xihuitlan, la Esperanza, de Tierra Blanca y Juchique de Ferrer, repiquetearon durante todo el día.

Foto 1.- Un billete de los que emitía don Manuel Armenta Garrido en Plan de Las Hayas.

Foto 2- Foto tomada desde Atlatiloyan, lugar donde se esconde el agua, pueblito que existió en lo que hoy es la Peña Colorada, había solamente 9 casas y según se cuenta, hoy pueden encontrarse sus vestigios.

 

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