Hora cero

La corrupción en aduanas y el reto de Ahued

Luis Alberto Romero

Por años, las aduanas de México han sido sinónimo de corrupción, contrabando y delincuencia organizada.

En 2016, por ejemplo, la Encuesta Nacional de Calidad Regulatoria e Impacto Gubernamental, del INEGI, ubicó a la actividad del comercio exterior en el cuarto lugar de corrupción, en una lista encabezada por la procuración e impartición de justicia.

El más reciente escándalo en dicha área ocurrió en enero pasado, cuando el Servicio de Administración Tributaria detectó siete casos de corrupción en las aduanas de Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo.

Ricardo Peralta llevaba sólo un mes en el cargo de administrador general de Aduanas del SAT cuando dio a conocer un caso que sirve para ilustrar el nivel de podredumbre en esa dependencia: un funcionario del Sistema torció los procedimientos al omitir la entrada al país de mil 400 cargadores de AK-47 (Cuerno de chivo) y reportar la importación de material eléctrico.

En abril, el presidente Andrés Manuel López Obrador abordó el tema de la corrupción en  aduanas y anunció que en dicho sector gubernamental se aplicaría un programa para evitar todas las irregularidades y la ilegalidad que prevalece.

Al referirse específicamente al problema de la corrupción en la aduana de Manzanillo, el presidente sostuvo que “ya se acabó el negocio y el contubernio en la aduana… se va a limpiar por completo”.

En ese marco, López Obrador anunció que presentaría una nueva estrategia de aduanas, misma que implica la erradicación de prácticas corruptas y el aumento en la recaudación.

Aunque no se ha dado a conocer de forma oficial esa nueva estrategia, en el sector ha trascendido que la renovación pasa por el uso eficiente de tecnología y por castigos ejemplares contra las conductas de corrupción que han sido constantes prácticamente desde la creación de las aduanas.

Carlos Urzúa, secretario de Hacienda, reveló que la reforma aduanera se centrará en el uso de tecnología para evitar los movimientos ilegales; en el aumento en la recaudación, para llegar a 2 billones de pesos; en la inversión de la iniciativa privada en aduanas; en el incremento en las operaciones; y en la agilización de procesos; todo ello con el objetivo de ubicar a México en la lista de los 10 países con las mejores aduanas.

Al iniciar mayo, Ricardo Peralta abordó una vez más el tema del combate a la corrupción e informó que desde la llegada del actual gobierno federal, 68 personas han sido procesadas. Entre ellas se encuentran 18 funcionarios que fueron despedidos del SAT.

En México hay 49 aduanas; de forma reciente, los focos rojos en materia de corrupción se ubican en Tamaulipas, Chihuahua y Sonora.

Peralta Saucedo fue nombrado hace tres días subsecretario de Gobernación (sustituye a Zoé Robledo, quien asumió la Dirección del IMSS); a ese enroque obedece la invitación presidencial al senador Ricardo Ahued para que asuma la administración de Aduanas del SAT.

Es un enorme reto para el senador por Veracruz, dado el nivel de pravedad en un área en que contrabando, sobornos, corrupción, delincuencia y complicidades son regla y no excepción.

En Veracruz, el empresario, ex diputado local y federal y ex alcalde de Xalapa goza de reconocimiento por su congruencia y honestidad; esperemos que esas cualidades sean las características de su paso por la citada dependencia del SAT.

Nadie duda de la honestidad de Ahued; sin embargo, si su nombramiento pasa por el análisis del perfil académico, podría generar críticas, dado que no es abogado, administrador o contador; y la especialización en comercio internacional tampoco está en sus cartas credenciales. @luisromero85

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