La pobreza avanza y los programas sociales no llegan

Andi Uriel Hernández Sánchez *

Los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del primer trimestre del año, revelaron que en el país existen 30.8 millones de personas empleadas en la informalidad, que por tanto no gozan de seguridad social, vacaciones, aguinaldo, prima vacacional y otras prestaciones; esta cifra es 2.7% mayor que el año pasado. Por otro lado, 10.3 millones de personas se encuentran en condiciones críticas de ocupación, son personas que laboran menos de 35 horas a la semana por cuestiones ajenas a su voluntad o que trabajan más de 35 horas pero con ingresos  inferiores al salario mínimo (102 pesos diarios). El resultado de esta situación es que cerca de 49 millones de personas no puedan cubrir ni siquiera los gastos de la canasta básica, cuyo valor (según el gobierno) en las zonas rurales es de 1,111 pesos promedio mensuales y de 1,562 pesos en las zonas urbanas. Dicho en pocas palabras, la pobreza no cede, al contrario, avanza; más de la mitad de los mexicanos sigue sin tener dinero ni para comer.

El gobierno federal no ha planteado ninguna medida científica concreta para revertir esta situación, se ha limitado a decretar “la muerte del neoliberalismo” y a poner en marcha una serie de programas de transferencia monetaria directa, que han echado por tierra a otros ya existentes, pero cuyo objetivo es el mismo, entregar dinero a la gente de manera individual para poder desentenderse de los problemas sociales mucho más complejos de resolver, como son el rezago en salud, educación, salud, deporte y cultura, que padece el pueblo de México. Pero estos programas no llegan y la población con justa razón está saliendo a protestar.

El pasado 14 de mayo, más de 3 mil madres de familia que eran beneficiarias del programa PROSPERA se manifestaron simultáneamente en las oficinas regionales de la Secretaría del Bienestar en Veracruz, ubicadas en Tantoyuca, Poza Rica, Martínez de la Torre, Xalapa, Córdoba, Acayucan y Coatzacoalcos; reclamaban que tras la desaparición de PROSPERA, no se había cumplido la promesa de entregar becas para sus hijos. Les dijeron que en el nivel medio superior sería para todos, no les comentaron sin embargo, que para los estudiantes de nivel básico solo se entregaría una beca de $800 mensuales por familia, sin importar el número de hijos.

Este cambio en las reglas de operación ocasionó que el padrón de beneficiarias se redujera. En algunos municipios como Filomeno Mata, de 3,000 familias que eran beneficiadas, solo se les anunció a poco más de 300 que recibirían las nuevas becas. Hecho que las inconformó y las llevó a organizarse en el Movimiento Antorchista, única organización que decidió encabezar su justo reclamo.

Se retiraron de las manifestaciones luego de que los funcionarios se comprometieran a incluir en el censo a quienes habían sido retiradas del padrón, sin embargo, esta promesa no parece estarse cumpliendo, pues hace unos días en Poza Rica las personas que llegaron a censarse fueron duramente tratadas, se les tildó de agresivos  y provocadores, solo por presentarse en grupo. Lo hicieron así, pues ya saben que si llegan uno por uno, es más fácil que los ninguneen e ignoren.

Por otro lado, más de 12 mil jóvenes de la Federación Nacional de Estudiantes Revolucionarios “Rafael Ramírez”, organización estudiantil con 20 años de existencia en el país, se manifestaron el 23 de mayo en la Secretaría de Gobernación en la Ciudad de México, al tiempo que realizaron cadenas humanas en varias capitales provinciales. Resulta que, de un padrón de 30 mil estudiantes de bachillerato afiliados a esta organización, solo han sido censados para el programa universal de Becas “Benito Juárez”  la cantidad de 17 mil, de los cuales solo se les ha entregado la beca a 6 mil. En Veracruz, su dirigente afirmó que de 3, 700 estudiantes de prepas, solo les han dado el apoyo al 73%.

Los jóvenes afirman que hay un grave error de planeación en las becas Benito Juárez, pues se pretende entregar a todos los estudiantes de prepa, sin tomar en cuenta las enormes desigualdades sociales existentes en nuestro país. También afirman que el retraso es una maniobra del gobierno para ocultar el hecho de que no habrá tal universalidad, pues el recurso asignado para su operación es de 17 mil millones de pesos que dividido entre 8 mil pesos (monto anual por estudiante), da un resultado de 2.3 millones, esa es la cantidad de jóvenes para quienes alcanza la beca este año, sin embargo, la cantidad de jóvenes en este nivel educativo es de 5.5 millones. Las cuentas no cuadran.

Esta Federación, con presencia en las escuelas de los pueblos y colonias con mayor marginación del país, reclama que, dado que  no hay tal universalidad, se debe dar prioridad a los estudiantes en condiciones de mayor pobreza, de los cuales un importante número milita en sus filas.

Vemos pues, cómo la terca realidad se afana en demostrar que la situación está peor que antes. Sin estrategia económica concreta, sin un  plan que explique cómo harán para crear nuevos empleos y que el salario de la gente les alcance para vivir dignamente como mandata la Constitución, lo más sensato es que el gobierno entregue, cuando menos, los apoyos que el mismo presidente se comprometió a dar “desde el primer día de su gobierno”, pero sobre todo que se deje de engañar a la gente, que se diga que el dinero no alcanzará, No se piense que al pueblo pobre se le podrá manipular todo el tiempo con chistoretes simplones y decretazos. El hambre no puede quitarse alegando otros datos, este camino solo llevará a que “el tigre” pronto despierte. Al tiempo.

 

* Vocero del Movimiento Antorchista en Veracruz

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