Ante la realidad de Veracruz, los hechos ubicarán en sus justos términos al gobierno de Cuitláhuac García

Samuel Aguirre Ochoa

Conforme pasan los días han venido arreciando las críticas en contra de la administración del Ing. Cuitláhuac García Jiménez, gobernador del estado de Veracruz: no ha disminuido la inseguridad, hay nepotismo en su gobierno, falta de transparencia en la adjudicación de obras, compras de medicamentos y patrullas, y en la entrega de millonarios contratos para la organización del Festival de la Salsa; falta de inversión en obra pública e incremento del desempleo, así como falta de apoyo al campo. Él se ha defendido por todos los medios, diciendo lo contrario de lo afirmado por sus críticos y el presidente de la República se ha sumado a dicha defensa. Sin embargo, el gobernador ha sido objeto de mofa en varios medios de comunicación nacional por la manera frívola, y hasta cierto punto burlona, de responder los cuestionamientos que le ha hecho la prensa, hasta se ha llegado a plantear la posibilidad de su remoción tan pronto transcurran los primeros dos años de gobierno.

Apenas van seis meses de su gobierno, razón por la cual buena parte de la ciudadanía sostiene que es poco tiempo para dar una opinión definitiva sobre sus actos al frente de la administración pública y que hay que esperar aún con la esperanza de que las cosas mejoren para bien de Veracruz, otros sostienen que las muchas visitas del presidente de la República a la entidad se deben a la debilidad de su gestión, que ha venido a sostenerlo para que no caiga estrepitosamente.

Así observo el debate en estos momentos en el estado en torno a la figura y a las acciones del gobernador veracruzano. Lo importante son los hechos, y en este sentido ya en anteriores ocasiones he dicho que, desde el inicio de su administración, el Comité Estatal del Movimiento Antorchista en Veracruz presentó en la oficina del Ing. Cuitláhuac el pliego petitorio de los asuntos más importantes de los pueblos y colonias en los que hace trabajo dicha organización, que el mandatario ofreció volverse a reunir con el Comité para ir revisando los avances pero que han pasado los meses y dichas reuniones no se han realizado, esto último fue la razón de que el pasado martes 11 de junio diversos grupos de campesinos y colonos se movilizaran de manera pacífica, haciendo cadenas humanas, en varios puntos del estado. Como una forma de protestar ante el incumplimiento de no revisar las peticiones de las comunidades antorchistas y el temor de que no sean incluidas en el Programa Estatal de Obras, dichas movilizaciones se llevaron a cabo en paz y en orden, a pesar de lo cual ninguna autoridad se tomó la molestia de atender a los inconformes.

Situación que demuestra insensibilidad y probablemente la decisión del gobierno del estado, basada en la directriz del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de desaparecer a las organizaciones políticas y sociales que no comulguen con el partido gobernante, decisión que atenta contra los derechos constitucionales de los mexicanos, de organización y de gestión, establecidos en la Carta Magna de nuestro país. Decisión que contradice el principio básico de la democracia y de la idea de un gobierno progresista; y que más bien demuestra que estamos ante un gobierno dictatorial y reaccionario, que en los hechos se opone a las conquistas que el pueblo de México ha logrado con su lucha a lo largo de los años, aunque en su discurso diga ser un gobierno de izquierda.

La organización del pueblo trabajador para conquistar mejores condiciones de vida no responde al capricho o al invento de algún iluminado, surgió como una necesidad histórica. Surgió como una necesidad desde la época del esclavismo, debido a la sobreexplotación a que estaban sometidos los trabajadores de ese entonces; la rebelión de Espartaco es una muestra de ello, en el siglo I antes de Cristo logró sublevar a más de 120, 000 esclavos y puso en jaque al Imperio Romano; en el feudalismo los peones que se escapaban de la explotación de los terratenientes, para defenderse de las mesnadas, se organizaron en los burgos para hacer frente a los señores feudales; ya en el capitalismo, los obreros empezaron a organizarse en sindicatos para luchar por la disminución de la jornada laboral, que en algunas ocasiones llegaba a ser hasta de 18 horas; en México el primer acercamiento en la conquista de este derecho, fue la protección que la Constitución de 1857 brindaba a las sociedades cooperativas y ya de manera clara y bien definida se estableció en el Constituyente de Querétaro de 1917.

Como bien lo planteó Carlos Marx, a mediados del siglo XIX: “toda la historia de la sociedad humana, hasta la actualidad, es una historia de luchas de clases”, es decir, el día de hoy vivimos en una sociedad dividida en clases sociales, en la que unos cuantos individuos se han adueñado de los medios de producción fundamentales, despojando de estos medios a la mayor parte de la población; vivimos en una sociedad extremadamente desigual en el cual unos cuantos se han adueñado de la riqueza nacional, mientras la inmensa mayoría de los mexicanos viven en pobreza o en pobreza extrema.

Antorcha nació hace 45 años para luchar en contra de la pobreza y durante este tiempo se han obtenido avances importantes en el combate a la misma, pero no solo eso, sino en la formación de una organización de gente trabajadora, educada políticamente, que se propone combatir esta injusta distribución de la riqueza nacional y mientras exista pobreza Antorcha existirá, diga y haga lo que haga el presidente de la República; se resuelvan o no se resuelvan demandas a Antorcha nadie la va a destruir, por el contrario, la cerrazón de los gobiernos para no resolver obras públicas de impacto y la manipulación política de los programas de transferencia monetaria directa, les harán mayor claridad del carácter clasista de la actual sociedad y de la necesidad de construir una patria más justa, en la que la riqueza se distribuya de una manera más equitativa.

Es por eso que el pasado 6 de junio, en el acto de los Mártires Antorchistas, que se llevó a cabo en Tecomatlán, Puebla, el Secretario General del Movimiento Antorchista Nacional, Ing. Aquiles Córdova Morán, mencionó que es necesario la conformación de un nuevo partido político que lleve al pueblo al poder, que sepa qué hacer con la economía del país y que pueda conducir los destinos de la nación por un sendero de verdadero progreso para las clases trabajadoras.

Por tanto, los antorchistas seguirán exigiéndole al gobernador que resuelva las demandas planteadas en el pliego petitorio, en el entendido de que vivimos en una sociedad dividida en clases y que están muy atentos para ver a cuál de las dos clases gobierna realmente. Alguien pudiera objetar que Antorcha no representa a todo el pueblo mexicano, hecho que es cierto, sin embargo, sí representa a una parte considerable de éste y, por tanto, sí sirve como una muestra el trato que le den a esta organización para ejemplificar la suerte de la clase trabajadora, productora de la riqueza social.

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