Como cada año, el regreso a clases no sólo provocará filas en las papelerías, zapaterías con venta de calzado escolar y tiendas de uniformes, sino también en las casas de empeño, que por estas fechas se llenan de padres de familia desesperados.

Ojalá la Procuraduría Federal del Consumidor desarrollara operativos de revisión en esos giros; sin embargo, parece que eso es pedir demasiado, ya que la delegación de la dependencia en la capital de Veracruz está a punto de cerrar sus puertas; y a estas esturas, los pocos trabajadores de Profeco estarían más preocupados por conservar la chamba que por revisar que no se cometan abusos en el comercio.

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