La verdadera educación popular no excluiría a los albergues estudiantiles

Andi Uriel Hernández Sánchez *

Todos los mexicanos sabemos que la educación en nuestro país siempre ha estado rezagada de la del resto del mundo y que este fenómeno se agudizó con la puesta en marcha del modelo económico neoliberal. La instrucción pública, particularmente la que reciben los hijos de las clases trabajadoras, fue casi abandonada por el Estado, a pesar de estar obligado por la Constitución a atenderla. Muchos son los datos y estadísticas que lo demuestran.

La educación superior pública casi es desmantelada y el acceso a ella siempre ha estado restringido para las clases populares. El sometimiento de nuestro país al dominio del imperialismo es claro en el terreno del desarrollo científico y tecnológico, pues no apostarle a la generación de conocimiento, como ocurrió, significó quedar rezagados del mundo industrializado y resignarse a ser un país proveedor de mano de obra y materias primas, que además son mal pagadas. Además, la falta real de oportunidades para los hijos de las clases trabajadoras, ha acelerado el proceso de concentración de riqueza en unas cuantas manos y el empobrecimiento de la inmensa mayoría, sello indiscutible del modelo neoliberal.

El gobierno de López Obrador tampoco parece intentar un cambio radical en esta política. Hasta ahora las medidas tomadas son: la creación de 100 Universidades del Bienestar “Benito Juárez (UBBJ), las becas para universitarios y la reforma al artículo 3° constitucional que universaliza, en el papel, el acceso a la educación superior. Sin embargo, hay una gran brecha entre lo que se presume mediáticamente y lo que se hace.

Las Universidades “Benito Juárez” iniciaron operaciones en febrero, sin embargo, el bajo presupuesto destinado para su funcionamiento este año, poco más de mil millones de pesos, las ha llevado a funcionar en espacios prestados; pero se espera que para finales del sexenio atiendan a una matrícula de 300 mil estudiantes. El plan de estudios y su modelo de funcionamiento son similares al de las Universidades Interculturales (existen 11 en el país), creadas para dar espacio a los jóvenes indígenas y de poblaciones marginadas, cuya preparación debía favorecer al desarrollo sustentable de sus comunidades. A estas últimas, sin embargo, se les abandono. Por ahora las UBBJ ofertan entre una y dos carreras por plantel y no cuentan con el reconocimiento oficial de la SEP.

En cuanto a las becas “Jóvenes Escribiendo el Futuro”, solo hay espacio para 300 mil de los 3 millones 600 mil universitarios mexicanos; el monto del apoyo es menor al de los ninis ($2,400 mensuales contra $3,600) y se le dio preferencia a los estudiantes de las UBBJ, UNAM, IPN, Chapingo, Antonio Narro e Interculturales. Dejando fuera a una inmensa mayoría.

Por otro lado, para alcanzar la universalización de la educación superior se requiere, según investigadores de la UNAM, destinar más de 14 mil millones de pesos anuales para las universidades públicas ya existentes, pero por ahora no hubo aumentos a su presupuesto y se recortó el ya existente para varias instituciones y programas que desarrollaban investigación. En lugar de usarse lo ya hecho, se le margina y se le agrede.

Parece pues, que el verdadero objetivo de las UBBJ y de las becas no es la generación de mejores oportunidades para los estudiantes provenientes de las clases pobres, sino la de crear herramientas de sometimiento ideológico en una parte de este sector tan numeroso y garantizarse su fidelidad mediante la compra de conciencias.

Lo anterior explicaría porque, sí el presidente afirma que le interesa que los jóvenes pobres accedan a la educación superior, existe una negativa tanto del ayuntamiento de Xalapa como del gobierno de Veracruz, morenistas como el primer mandatario, para apoyar con subsidio en especie a la casa del estudiante “Salvador Díaz Mirón” ubicada en la capital veracruzana y que desde hace 25 años ha brindado condiciones óptimas a jóvenes humildes de Veracruz y de varios otros estados, que buscan estudiar una licenciatura en alguna de las universidades de Xalapa y que ha dado al pueblo de México generaciones de profesionistas sensibles y con un alto sentido de compromiso con sus comunidades. Este hecho se replica en otros 3 albergues estudiantiles en la entidad: “1° de mayo” en Tantoyuca; “Manuel Serrano Vallejo” en Huazuntlán, Mecayapan y uno más ubicado en Coetzala.

No solo se trata de fundar más universidades, sino además de generar las condiciones para que los jóvenes que muchas veces no se atreven ni siquiera a presentar el examen de admisión, por el temor de no tener como costear sus estudios, puedan acceder a ellas. Tal vez ese sea el propósito de las becas, pero por ahora no están fungiendo su papel.

Los 4 albergues estudiantiles mencionados, se crearon para realmente aminorar la brecha de la falsa “igualdad de oportunidades” y han cumplido su propósito, cobrando cuotas verdaderamente simbólicas ($600 pesos mensuales en Xalapa) a cambio de alimentación, dormitorios cómodos, espacios para estudiar y para practicar deporte y cultura, entre muchos otros beneficios. Todo lo han conseguido los jóvenes trabajando y luchando, organizándose y exigiendo a los gobiernos de todos los niveles que brinden el apoyo al que están obligados como administradores de los impuestos que paga todo el pueblo pobre y trabajador. Así consiguieron la entrega de subsidio en especie, nunca dinero en efectivo, consistente en abarrotes básicos, agua, gas, luz eléctrica, etc., además de la construcción de espacios dignos. Apoyos que ahora les han retirado sin ningún argumento válido.

La existencia de estos albergues no se pelea con el supuesto objetivo que persigue el gobierno, el de permitir que los jóvenes humildes accedan a la educación superior, al contrario, lo complementan. Parece que la negativa de regresarles el subsidio se debe a que como su creación no fue idea de la 4T, sus moradores no se encuentran a merced de la compra de conciencias que pretenden hacer. El mismo caso que el de las universidades públicas ya establecidas.

Por ahora, los jóvenes de estas casas estudiantiles se sumarán a la marcha que el Movimiento Antorchista en Veracruz ha convocado para el próximo 19 de agosto en Xalapa, exigirán que el gobierno del estado regresé los apoyos que consiguieron otras generaciones luchando tesonera y permanente. Asistirán seguros de que sus hermanos de clase, los miles de campesinos, colonos y obreros que conformarán el contingente han de brindar siempre el respaldo que su lucha requiere, pues la permanencia y multiplicación de estos albergues garantiza en buena medida la posibilidad de que sus hijos puedan acceder a la educación superior. ¡A luchar por su existencia se convoca a todo el pueblo trabajador!

 

* Vocero del Movimiento Antorchista en Veracruz.

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