Hora cero

Creación de empresas, cuando el dinero no basta

Luis Alberto Romero

El tema de la generación de empleos es, junto con el de la seguridad, uno de los que más preocupa a los veracruzanos. Fuentes oficiales, como el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática por ejemplo, ubican en 87 mil 957 el número de desempleados en la entidad.

Dicha cifra, sin embargo, podría no reflejar la realidad del empleo en Veracruz, donde los niveles de las condiciones críticas de ocupación son alarmantemente altos.

El asunto de la generación de empleos va de la mano con el tema del desarrollo económico y de la llegada de nuevas empresas y capitales.

En Xalapa, el nivel del desempleo no resulta un problema tan grave gracias a las plazas burocráticas que genera el sector gubernamental, al desarrollo comercial que durante los recientes años ha caracterizado a la capital de Veracruz y, por supuesto, a la obra pública y privada.

Un ejemplo de esto es la apertura de nuevos negocios: el director de Desarrollo Económico en el Ayuntamiento, Gerardo Martínez Ríos, dio a conocer de forma reciente que de enero a la fecha 170 empresas han abierto sus puertas en la capital veracruzana.

A pesar de ello, no faltan quejas de empresarios sobre supuestos obstáculos que existirían en el gobierno local a la hora de otorgar permisos y licencias de construcción.

De acuerdo con  recientes versiones de la prensa local, en el área de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento habría cierta resistencia a la apertura de nuevos giros, lo que retrasaría la creación de más plazas comerciales, como la que se proyecta en la zona de San Bruno.

El tema va mucho más allá de un supuesto capricho del gobierno para bloquear inversiones, o del interés de un empresario por utilizar su dinero para crear fuentes de trabajo; y se relaciona con la protección del patrimonio de las colonias aledañas.

Versiones de prensa apuntan que desde la Dirección de Desarrollo Urbano del Ayuntamiento se buscaría entorpecer trámites y obstaculizar proyectos de inversión que representan más empleos para la zona; circuló también la especie en el sentido de que hay obra privada, como la mencionada plaza comercial, que está detenida por la falta de permisos y licencias.

El problema es mucho más complejo que la ecuación simplista de que la autoridad debe permitir toda construcción que represente empleos; Xalapa es un claro ejemplo: el Ayuntamiento analiza la viabilidad de los permisos porque ha privilegiado temas de seguridad y protección ciudadana.

Imagine: un empresario proyecta construir una plaza comercial y una gasolinera en una zona calificada como de riesgo; no obtiene las licencias y por ello lanza acusaciones y petardos verbales contra las autoridades que pusieron la protección de los habitantes de las colonias aledañas por encima de sus intereses.

Ese criterio sería el mismo que habría de privilegiar el Ayuntamiento de Xalapa en el caso de la intención de construir una tienda Aurrerá, de la empresa Wal-Mart, en la zona de San Bruno; esa obra no se inundaría, pero provocaría anegaciones en las colonias vecinas, por la cercanía del río Carneros.

Como estos hay otros casos de inversionistas indignados con un gobierno que “frena la inversión y evita la apertura de empresas”; sin embargo, el asunto va mucho más allá que el factor económico porque la generación de una o dos docenas de nuevas plazas laborales no puede poner en riesgo a la población de Xalapa.

Por otra parte, es evidente que falló el intento de algunos empresarios por sobornar a las autoridades para acelerar los trámites. @luisromero85

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